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" ¿Está Argentina preparada para un "petrocolapso" global?"

Por Alfredo Armando Aguirre

A partir de 1973, cuando los países productores de petróleo nucleados en la OPEP, liberaron el precio del barril de petróleo, que estaba artificialmente congelado a dos dólares, desde fines de la Primera Guerra Mundial, comenzaron a sentirse las voces de alerta acerca de la insustentabilidad de una estructura industrial, que se habia erigido sobre esa cotización artificial.

El blanco elegido por quienes advertían esa situación anómala era los motores de combustión interna, que además de generar contaminación, necesitan para hacer mas fluida y rentable su circulación, la existencia de caminos pavimentados o asfaltados, los que asimismo eran considerados poco amigables en términos ambientales. Al liberarse la cotización del barril de petróleo, la misma llegó a trepar a los 34 dólares y luego se estabilizó alrededor de los 20.

Ya con esos parámetros y con el supuesto de un agotamiento progresivo de las reservas de hidrocarburos en el planeta, comenzaron a difundirse, las tecnologías de sustitución de los combustibles fósiles, cuestionándose asimismo como alternativas tanto las centrales atómicas como las grandes centrales hidroeléctricas.

Sin embargo, el fenómeno de la llamada "motorización", habia implicado una substitución deliberada, y en muchos casos traumática del ferrocarril y aun de la navegación interior, por los automotores y en menor medida por el avión, que habia logrado neutralizar a las potencialidades que desde su origen se atribuyeron a los "más livianos que el aire" (dirigibles).

El paradigma de esta motorización fueron los Estados Unidos de Norteamérica. En Europa (aun dividida por la "cortina de hierro") hubo una actitud mas conservadora, habida cuenta que casi no contaban con yacimientos de hidrocarburos y los del Mar del Norte además de costosos, han demostrado no ser de grandes volúmenes. Por ello alli se perfeccionaron los ferrocarriles, los tranvías y la navegación interior y se promovió la fabricación de automotores de baja cilindrada.

En Latinoamérica y particularmente en la Argentina, la motorización fue necesariamente traumática, pues a su advenimiento se habia desplegado una estructura de circulación física montada sobre la combinación del ferrocarril y la navegación interior, aunque debe reconocerse que los ferrocarriles habían en su momento neutralizado a los canales artificiales de navegación. El Plan Bidecenal de caminos(1934-1954), el Plan Larkin (febrero de 1962), y las acciones motorizadas bajo diversas circunstancias con el protagonismo del consultor Jorge Kogan; han sido los componentes sucesivos de un esquema que redujo a su mínima expresión a la conjunción ferrocarril - navegación de cabotaje, para favorecer el desarrollo del complejo caminero - automotriz.

Todavía no se ha hecho una evaluación de esa traumática política pública de sustitución, que ha dejado como reaseguro a millones de familias dependientes del sistema de transporte automotor, lo que se va convirtiendo en un potencial problema social de carácter supinamente grave, tan pronto se desencadenase un "petrocolapso"", que ahora comienza a visualizarse con una cotización del barril de petróleo que ha superado los sesenta dólares.

¿Y de donde viene esto del "petrocolapso?" Pues proviene de California.

En nuestra ya inveterada predica en favor de una matriz argentina de transporte que pivotee sobre el tren(incluido el tranvía), la navegación de cabotaje marítimo- fluvial y lacustre, incluida la navegación a vela, los dirigibles, los hidroaviones y la tracción a sangre animal y/o humana, nos habia sorprendido que ya en la década del 80, junto con la restauración del ferrocarril, se proponía, la eliminación - sí - la eliminación de los caminos pavimentados. Debemos comenzar que en ese entonces nos causó bastante extrañeza esa posición. Ya se sostenía, como se lo sigue sosteniendo por estos dias, que todo camino pavimentado es una "reserva agrícola"

Confesamos nos causó hasta hilaridad la llegada de lo que luego comprobaríamos seria la caricatura del "hippysmo" tal como llegara a las costas de Río de la Plata allá por fines de los sesenta.

Cono el paso del tiempo hemos verificado que la sinergia generada entre los tecnólogos del Silicon Valley y los cientistas sociales y médicos de Palo Alto, era algo para tomar en serio.

De alli vienen originándose la mayoría los desarrollos de la computacion, las neurociencias y las ciencias cognitivas. Hoy se intentan desplegar nuevos "Silicon Valleys", en Banghalore, Barcelona y Campinhas. Y por eso tomamos con mas seriedad las reflexiones, necesariamente cargadas de ingredientes ideológicos que nos llegan desde California, advirtiéndonos del inminente "petrocolapso". Con menor estridencia y pasados por el tamiz de todo documento oficial generado por burocracias, hay advertencias no tan veladas en el reciente Comunique de Geneagles, realizado por el Grupo de los 8.

Claro que en la Argentina de nuestros dias, con las minoritarias excepciones habituales, "la corriente principal" de opinión celebra cuando se aumenta la producción de automotores y siguen proponiendo y celebrando la pavimentación de nuevas rutas, sin reparar el desastre ecológico que ha causado en la ubérrima Pampa Húmeda, la pavimentación de caminos que operan como verdaderas megarrepresas.

Ahondando en algo que insinuamos más arriba, en los cientos de pueblos donde el ferrocarril dejó de pasar, y particularmente en las Pampas "Húmeda " y "Gringa"; en cada pueblo la actividad que genera mano de obra son los camiones de hacienda o de cereales, en torno a los cuales viven las familias que han quedado en esos pueblos. Tambien han proliferado miles de mini, pequeñas y medianas empresas de autotransporte de pasajeros, que debe reconocerse cubren todos los servicios que otrora prestaba el ferrocarril. Y la vida de muchos pueblos gira alrededor de los servicios de apoyo al autotrasnporte. Eso lo percibe quien se tome el trabajo de recorrer la Argentina Interior mas allá de las capitales de Provincias o algunas otras ciudades importantes.

Esto nos hace ser cautos en cuanto a la capacidad de respuesta sistemática de la Argentina ante un eventual "petrocolapso", aunque nos adelantamos a consignar que hay quienes minimizan esa alternativa. Y se basan por ejemplo en las recientes prospecciones de la British Petroleum que pronostica que hay petróleo para los próximos cuarenta y dos años. (Hace pocos años atrás se anunciaba que en Argentina había petróleo hasta el año 2007 y gas natural para dos décadas más); así como las posibilidades que brindan el hidrógeno, las energías solar, eólica, geotérmica, maremotriz, la biomasa, y en el largo plazo el plasma caliente y la antimateria.

Pero interim ¿Qué?

No alcanza con las experiencias pilotos o con los proyectos que existen. El tema es la opinión formada de la llamémosle "corriente principal", que no ha tomado conciencia de por ejemplo las implicancias que tiene para la Argentina haber ratificado las Convenciones sobre Cambio Climático, Biodiversidad, Desertificación, Humedales y Derechos del Mar entro otras no menos significativas, que han pasado a tener un status superior al de las Leyes nacionales, atento lo dispuesto en la Convención Nacional Constituyente de 1994.

Ha tenido escasa difusión la sanción en el año 2002 de la Ley de Política Ambiental(25.675)

No es esta la primera comunicación que realizamos sobre el particular. Mientras podamos, creemos que no será la ultima.

Tiene la misma el carácter de una "botella al mar", para que la recojan quienes desde sus respectivos hábitats, puedan comenzar a meditar que les sucedería si de repente no pueden cargar combustible para su automotor, para su cosechadora o para el motor de su empresa. O no puedan usar la parafernalia de electrodomésticos que nos rodean incluidas las computadoras.

Para que adviertan que muchas calamidades climáticas, como las inundaciones de campos que tanto afectan a la Pampa Húmeda, no son una calamidad natural, sino el resultado irresponsable que haber permitido la construcción de obras que necesariamente afectarían a los ecosistemas.

La capacidad de respuestas de las ensimismadas burocracias públicas y aún privadas, ante esta suerte de eventual "tsunami", me merece profundas reservas

Por todo eso vengo leyendo con atención los contenidos que llegan vía Internet, generados desde el Estado de California acerca del "Petrocolapso". Estamos persuadidos que se acerca un tiempo nuevo para la humanidad y desearíamos que las inexorables reestructuraciones de nuestros estilos de vida cotidianos, tengan la menor cuota de traumaticidad. Seamos en nuestros respectivos entornos protagonistas del cambio que deseamos ver en el mundo. Con tecnologías apropiadas al capital humano calificado y a los recursos disponibles, y sin seguir recetas homogéneas que no cuadran con la multidimensional diversidad biológica y cultural argentina.

Mas vale prevenir que curar.

(Buenos Aires, 7 de Agosto de 2005)