Make your own free website on Tripod.com

NOTA: ESTE ARTICULO FUE PUBLICADO EN LA REVISTA “PARTICIPAR”, DE BUENOS AIRES, ARGENTINA, EN SU NÚMERO 86,DE ABRIL DE 1986

 

CUESTIONES POR RESOLVER

Por Alfredo Armando Aguirre

 

  Tiempos excitantes los que nos tocan vivir y protagonizar. Los problemas que se nos presentan son de alta complejidad y de difícil resolución. El contexto planetario se presenta crecientemente cambiante, conflictivo e interdependiente, Crisis alimentaria; crisis energética; crisis ecológica; revolución científico-tecnológica, Se debilita la noción tradicional de soberanía.

En este inestable marco, Argentina debe resolver su problemática. Y debe hacerlo democráticamente, porque autocráticamente, hemos verificado que se agrava.

Con todas las prevenciones, que nos merecen los enfoques reduccionistas nos atrevemos a enunciar cuatro conceptos, que agruparían los grandes problemas argentinos:

a) El grado de intervención del Estado sobre la sociedad;

b) El grado de apertura de la economía;

c) El grado de autonomía de los gobiernos locales y

d) La ciudad de Buenos Aires y su conurbano.

Intentemos un sucinto desarrollo de estos cuatro macroproblemas.

El avance de la intervención estatal sobre las más variadas áreas de la sociedad argentina -originado en las mismísimas entrañas de la generación del ochenta-, merece en la dirigencia y en la población' opiniones antagónicas.

Mientras que algunos la sindican como la causal de la decadencia argentina; otros la señalan como un camino recuperatorio. ¿Hay un término medio? ¿Habrá un sí a la intervención en ciertos sectores y regiones y un no en otras? ¿Es posible desestatizar sin desnacionalizar? ¿Hasta qué punto algunos organismos estatales no hacen sino expresar la cultura argentina y su vocación soberana?

Hay quienes dicen que el gran salto de la economía argentina está en la competencia de nuestra producción en el mercado internacional. Sostienen que nuestros productos ganarían en calidad y productividad, si

similares productos, entraran al país sin restricciones arancelarias.

Hay quienes sostienen con testimonios del pasado inmediato y mediato, que la apertura de la economía aborta toda posibilidad de desarrollo industrial. Proclaman el cierre de las fronteras para proteger e trabajo nacional.

Las dos posiciones existen y hasta ahora se han hecho sentir en nuestra accidentada vida institucional. ¿Será la integración latinoamericana, tantas veces detenida, la perspectiva de una solución equitativa?

Los gobiernos de facto que con breve paréntesis se sucedieron entre Junio de 1966 hasta diciembre de 1983, transformaron a las autonomías provinciales y municipales en un lejano recuerdo. ¿Qué diría ante este panorama Manuel Dídimo Pizarro, que ya en1898, constataba la muerte de la Confederación Argentina? Provincias y Municipios subsisten por los fondos nacionales y son meros ejecutores de los programas del Gobierno Nacional. Las múltiples agencias federales en las provincias transforman a los gobiernos locales en meros simbolismos. ¿No habrá llegado el momento de reglamentar el artículo 110 de la Constitución Nacional vigente? ¿O habrá que legitimar este unitarismo de hecho, tan potencialmente conflictivo cuando Nación, Provincia y Municipio son de distintas banderías partidarias?

 

Cuando elaboramos esta enunciación, en los tres agrupamientos, se nos aparecía Buenos Aires y su poder. Nos pareció que lo que implica el área metropolitana, tenía gravitación propia.

La historia argentina parece un libro de quejas contra Buenos Aires, El centralismo porteño es el latiguillo de nuestro interior. Y sin embargo, Buenos Aires sigue creciendo. Cuando se plantea su traslado total o parcial, el solo planteo se considera como una excentricidad o como un imposible.

¿La vulnerabilidad ecológica o el  creciente e inmanejable deterioro de su calidad de vida, lograrán lo que no consiguió su monopolismo político, económico y cultural?

La respuesta a estos interrogantes desbrozará el camino hacia el futuro        argentino, ¿Debe haber un foro específico para ello? ¿Quizá haya que poner en marcha el Consejo para el Proyecto Nacional, propuesto por Perón en 1974? ¿Quizá lo sean las discusiones del Congreso Pedagógico Nacional? ¿O los trabajos del Consejo para la Consolidación de la Democracia? ¿Quizás no hagan falta otros foros que los habituales, para concebir el perfil deseado de país?

Una vez delineado el perfil; imprescindible optimización creativa de recursos siempre escasos, ¿nos llevará a una puntillosa planificación? ¿O  habrá que dejarlo librado a un libre y automático juego de las fuerzas de la sociedad? ¿Habrá también en esta cuestión instrumental, respuestas intermedias o parciales? ¿Y toda esta magna empresa la podremos llevar adelante en el marco de nuestro vigente texto constitucional? ¿O ella deberá ser reformada por inadecuada, perimida y afectada en su legitimidad?

La evolución de la Argentina como sociedad puede intentar entenderse a partir de tres grandes momentos:

Las primeras trece fundaciones de ciudades a mediados del Siglo XVI; los, acontecimientos que se sucedieron desde 1879 hasta el comienzo en 1914, de la Primera Guerra Mundial, y la "Nueva Argentina" de Evita y de Perón, entre 1943-1955.

 

Todo pareciera indicar que estamos, dentro o cerca, de un "cuarto momento". Con las consideraciones precedentes no pretendemos dar ninguna respuesta, sólo queremos contribuir, con una gruesa enunciación de posiciones antagónicas, al gran esfuerzo de reflexión colectiva, previo a la acción que nos posibilite ser protagonistas y no espectadores de este "cuarto momento" que nos ponga en el camino de una convivencia próspera en este rincón del Planeta Tierra.

 

NOTA: ESTE ARTICULO FUE PUBLICADO EN LA REVISTA “PARTICIPAR”, DE BUENOS AIRES, ARGENTINA, EN SU NÚMERO 86,DE ABRIL DE 1986