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"ISIDORO "LOBO" FERRERE (1919 – 2005)"

De ningún modo desearía que las líneas que siguen sea considerada una nota necrológica. Nuestra pretensión es dar un testimonio de un tipo tan querible como el "Lobo" Ferrere, que termino su parábola vital el 4 de mayo último.

Isidoro había nacido en Entre Ríos, mas el asiento de sus andanzas tuvo por base a la zona de Longchamps, Burzaco y Adrogué, que es donde finalizó su periplo.

Allá por la década del Treinta, alguien descubrió que Isidoro tenia aptitudes naturales de corredor pedestre, y así empezó su practica, que recién abandonaría en sus últimos años, cuando se agravaron sus problemas neurológicos. Lo hizo representando a un club llamado "Las Mitas" de Longchamps.

Aunque incursiono en las carreras de fondo, Isidoro era el típico medio fondista. Así en 1941 logró el récord argentino de 1500 metros llanos y también por esa época el récord sudamericano de la misma distancia en pista cubierta. Representaría al país en los sudamericanos de 1941, 1945(donde salio subcampeón sudamericano de 800 metros) y de 1947. De sus épocas atléticas iniciales nacería la gran amistad que mantuvo con el fondista por antonomasia de la década del treinta el cordobés Roger Ceballos, fallecido en 1973.

Su época de esplendor deportivo coincidió con su ingreso y graduación en el Profesorado de Educación Física, en los momentos que ese Instituto experimentaba un cambio inspirado en la gestión del escribano Vázquez. Isidoro integraría la camada de profesores de educación Física que incidiría por cuatro décadas en el desenvolvimiento de la actividad en la Argentina.

En 1949, se hizo cargo en el Instituto Nacional de Educación Física, de la cátedra de atletismo, que dejara uno de los pioneros de ese deporte en el país, el ingles Carlos Dickens. Permanecería en esa cátedra haciendo escuela hasta 1973,donde proyectaría su pintoresca personalidad, recordándose la tirria que le causaba la especialidad denominada "marcha atlética", y su singular "pelea" con Enrique Kistenmacher, que recordaran con una sonrisa todos los que fueron sus discípulos y colegas. Un día me contó Isidoro, que poco antes de la muerte de Kistenmacher, otra destacada figura del atletismo y la educación físicas, hicieron las paces. Pero cuando alguno de los que estuvieron presentes recuerdan el episodio de la elección de Kistenmacher como presidente del Centro de profesores del instituto, recuerdan como lo hicieron " entrar a Isidoro" para que diera rienda suelta a sus querellas con Kistenmacher, para hilaridad de todos los presentes y para pasar al rico anecdotario de Isidoro, que seguramente se haría inmenso, si un día se juntaran todos los que como el que escribe estas líneas tuvieron el gusto de tratarlo.

Tuvo una actividad profesional tan intensa que seguramente todo listado, no podrá ser exhaustivo: Fue profesor como ya dijimos en el Instituto Nacional de Educación Física; en la UES, en el Liceo Naval, en la Escuela Nacional de Prefectura; En la ENET de Lomas de Zamora; en la Escuela Municipal de Recreación de la ciudad de Buenos Aires, en el country "Los Lagartos". Preparador físico del club de rugby Pucará, y en el de Fútbol "Deportivo Español". Entrenador de los equipos de atletismo de San Lorenzo de Almagro y Ríver Plate. Director de los Centros Deportivos Municipales "Costa Rica", "Parque Pereyra", y "José" Hernandez" de la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Buenos Aires. Durante la gobernación Marini, en la provincia de Buenos aires, fue Director Provincial de Educación Física. Isidoro pertenecía a una familia radical, aunque nunca hizo deferencias políticas con nadie.

En todos los lugares que hemos mencionado precedentemente, su don de gente y su inagotable capacidad de hacer "gauchadas" le granjeó el afecto de quienes lo trataron(claro esta con la excepción de algun novio o marido celoso), porque la fama de "picaflor" de Isidoro, no fue cuento.

Hemos sido testigos de cómo ayudo gente a lo largo de su trayectoria así como de su carácter franco y de no guardarse nada y decírselo a quien le cupiera y aguantarse las consecuencias.

Cuando uno tiene el privilegio de haber conocido un tipo como Isidoro "Lobo" Ferrere, casi diríamos que se genera la obligación moral de cultivar su memoria. Su paso por este mundo dejó huellas. Huellas de un tipo derecho, generoso y divertido. No podremos dejar de evocarlo, sino con una sonrisa. Una sonrisa de cariño para quien fuera un maestro de la vida para mucho de nosotros. Podría decir a modo de final que quienes no conocieron al Lobo, no saben lo que se perdieron.....

Buenos Aires, martes 14 de junio de 2005