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"Cavilaciones en medio de las Argentinas agonizantes"

(¿Por donde empezar?)

Por Alfredo Armando Aguirre

Hasta mediados de 1992, cuando me introduje en lo que ahora se denomina el mundo de las "TICs(tecnologías de la información y la comunicación), guardaba en cuadernos los escritos que venia realizando desde 1976. En uno de esos cuadernos, escribí un titulo para un articulo que apenas comencé y que alli quedo y el titulo era: "¿Por donde empezar?".

Por ello, por los días que corren, y en medio de una suerte de convulsión integral de las "Argentinas", creo que un titulo como ese traduce la exacerbada incertidumbre con que nos manejamos los espíritus inquietos sobre la suerte de la porción de planeta en la que hemos nacido y en la que venimos viviendo con distintos grados de apasionamiento de acuerdo a nuestras respectivas personalidades.

Hoy que empiezan a ponerse de moda "los relatores de historias", mantiene su sentido la sentencia: "Todo escrito es autobiográfico". Tambien mantiene su vigencia la nocion, que complementa a la interior: "Describe tu aldea y serás universal", sentencia por otra parte demostrativa, que la nocion de lo "global" forma parte permanente del ideario humano(¿habrá otro ideario?)..

Ya convencido que "los genios y los artistas son los auténticos conductores de la humanidad", como sostenía Adler, me limito a intentar tímidamente, enhebrar conceptos ya enunciados para intentar compartir algunas consideraciones, tambien convencido que: "La filosofía de un hombre es la que determina lo que él ve" y, en el mismo sentido, que: " Solamente podemos ver afuera lo que tenemos adentro".

Como creo que "el origen del filosofar está en las situaciones límites", percibo que estoy en una situación limite. No puedo usar presuntuosamente el "estamos en una situación limite". A cuenta de mas conclusiones, a esta altura de mi parábola vital, solo me animo a hacer afirmaciones, y provisorias, en primera persona, porque hace poco he descubierto, el valor práctico de pasar a primera persona, lo que esta en otras personas verbales.

Antes de seguir, quiero hacer otra suerte de precisión, para que mi mensaje al menos sea emitido en forma clara, aunque obviamente cada uno lo percibirá a través de sus irrepetibles códigos.

Hace mucho tiempo (1981) leí un libro de unos sociólogos belgas, Michau y Marc, "Vers un science de societe", de donde aprendí que habia dos modos de ver las cosas: "desde el poder"(encráticamente) y "desde fuera del poder " (Acráticamente).

Me adelanto a decir que mis abordajes están formulados "acráticamente".

Porque uno de los supuestos en que vengo basando mis desarrollos de los últimos años es que una cosa son las personas con "vocación política" y otra cosa, las personas con las otras vocaciones. A veces puede habernos sucedido (a mí me sucedió), que uno confundía la vocación de servicio con la vocación política. Pero claro, esto no es mas que una opinión surgida de mi experiencia de vida que como las otras, no tiene necesariamente que ser compartida. Mas bien descuento que no es de aceptación generalizada.

Mas arriba me refería a que percibo estar en una situación limite. Para comunicar este estado de animo, necesito decir que parto de una noción de persona, que considera que cada uno de nosotros, esta siendo un animal lógico que se comunica cooperativa y/o conflictivamente para satisfacer sus necesidades inserto en su respectiva geocultura.

Hecho todo el preámbulo precedente, empiezo lo que considero lo medular de la presente comunicación.

Tengo preferencia por los aniversarios y las efemérides. Y en el año que corre se han cumplido mis tres décadas como miembro del servicio civil argentino, donde ingrese en 1968, eufemismo que implica que esos treinta años no han sido continuados....

También estoy cumpliendo medio siglo como lector, ya que para los cuatro años, mi madre(fallecida en enero de este año), me enseño a leer.

Desde ya, estuve tentado de hacer una comunicación con el primer aniversario. Pero me pareció que lo que tenia que comunicar era algo amargo, y me abstuve. También venia considerando compartir impresiones sobre el medio siglo de lector, pero estaba dudando.

Por estos días voy a cumplir cincuenta y cuatro años(54). Y esta "fluencia vital" o "continuum cultural" que conocemos como Argentina, y que yo prefiero denominar "argentinas" por su singular, polifacética y contradictoria diversidad, padece en mi óptica una situación de agonía.

Esa delicada situación, que cuanto anhelaría fuese una percepción distorsionada por alguna problemática personal, me hacia sentir inhibido de realizar algun desarrollo, basado en los aniversarios que al menos yo rememoraba.

Sin embargo, siento perogrullescamente que "no tengo la vida comprada" y que no puedo esperar una era de sosiego en la geocultura de la que estoy inmerso, porque, en una de esas, esa calma, no coincida con mi paso efímero por este planeta.

Así, que, así las cosas, comienzo por sostener que estoy muy agradecido por estar viviendo en este tiempo, donde parece haber una suerte de cataclismo conceptual, cuyo catalizador son las tecnologías de la comunicación y la información, hoy día emblematizadas en la Internet.

En mi caso personal, es como si de pronto, mi interacción con otras parábolas vitales a través de las TICS, hubiera desencadenado una suerte de "awardeness"(darsecuentidad"), verificadora de aquel aserto adleriano que "el hombre sabe mas de lo que comprende".

"Nosotros los de entonces/ ya no somos los mismos", decía Neruda y ello cabe a los estímulos que las Tics vienen provocando en muchos, yo incluido. Claro de los seismil millones de actuales ocupantes de la Nave Tierra, solo unos pocos estamos por ahora convidados al banquete "Tics", pero también al principio de la imprenta de Gutemberg, los convidados fueron pocos.. Además, como "todo tiene que ver con todo", pareciera que la aplicación de los paradigmas de la nueva física a las humanidades, y la ruptura de las artificiales barreras tendidas entre un conocimiento humano que tiende a la unidad, nos esta conminando a nuevos abordajes, porque una cosa era la información que circulaba a la velocidad del sonido(435 metros por segundo) y otra es información circulando a la velocidad de la luz(trescientos mil kilómetros por segundo... 300.000 km. /s). Esa velocidad de circulación de la información y los volúmenes creciente de información(ya medidos en terabyts), encierran los enigmas o los desafíos donde en mi opinión, podrían estar las claves del nuevo tiempo que nos toca vivir y que nos permitiría atisbar los caminos que expliquen las agonías que padecemos en las Argentinas y nos sugieran los caminos de reversión a seguir.

Creo que el "parroquialismo" y el ensimismamiento" son causales y a la vez restricciones para resolver las cuestiones argentinas.

En mi constante reivindicación de Perogrullo, y porque estoy persuadido "que todo es según el color del cristal con que se mira", he tenido la oportunidad de hacer lecturas de la realidad planetaria y argentina, muy distintas de las de muchos de mis coterráneos también dedicados a esos menesteres.

A menudo recuerdo el impacto que me dio haber trabajado hacia principios de la década del 70, en un archivo donde procesé información proveniente de las Naciones Unidas. Particularmente recuerdo el documento "Estrategias para el Desarrollo para la Década del Setenta". Fue esa la época de la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente, en simultaneidad con la preocupación por el tema por parte del General Peron aun en su exilio madrileño.

Debo confesar que por esa época no había leído su libro "La hora de los Pueblos", de fines de 1968, donde denunciaba la destrucción del hombre y del Estado argentino. Cosa que repitió(y sí escuche en su momento) a su regreso definitivo a la Argentina en 1973. Tampoco para ese entonces, conocía el discurso de Peron del 18 de enero de 1955, al abrir el Primer Congreso Argentino de la Productividad" donde decía que el estado de bonanza alcanzado había llegado a su limite y que era necesario prepararse para afrontar la problemática el bienestar social de otra manera.

Pero sí, para esa época, por intermedio de mi ya anciano profesor Juan Bernardo Pichón Riviere, había muchas veces escuchado su opinión en el sentido que " los argentinos son socialmente egoístas y políticamente tramposos"; aserto que aun hoy me resisto a aceptar, pero que siempre me deja pensando. Antes y después de estos diagnósticos preocupantes, hubieron otros testimonios.

Así en la memoria final de la Administración Justo de 1938, se consignaba que la Caja de Jubilaciones del Estado estaba quebrada. Así ,en 1972 un autor Palacios Deheza publico un libro titulado: "Argentina: país sin destino Nacional". Así recuerdo en la década del 80 un articulo en el diario "La Prensa" de Buenos Aires, de Leslie Chapman, donde anunciaba el colapso del sistema jubilatorio.

Sobre esos documentos y otros estudios, que claramente preanunciaban los tiempos que se venían, fuimos comunicando por escrito advertencias y sugerencias sobre lo que se venia. Como a esos estudios y como a otras personas, nadie se tomo el trabajo de preguntarnos porque decíamos lo que decíamos, y ahora me pareciera que es un poco tarde...

En realidad ese un "poco tarde", se refiere a etapas anteriores, digamos "pre- Tics", porque tal vez pudieran visualizarse estas traumáticas situaciones argentinas como los prolegómenos a la entrada a un nuevo tiempo humano, entrada que uno desearía que fuese lo menos traumáticas posibles, pero la historia nos sugiere que aun no deseándolo, la transición será aun mas traumática de lo que estamos vivenciando.

De "Estructuras y Sistemas Económicos" de Andre Marchal, libro publicado en español en 1961 que leímos 20 años después, hemos aprendido que en todo régimen económico, político y social hay vestigios de sistemas anteriores y pródromos o anticipos de lo que viene y esto no seria de sorprender atenta la inmutabilidad de la condición humana.

En realidad, la "Guerra Fría", (un acontecimiento cuyas características y consecuencias no se habrían analizado con detenimiento), impidió visualizar los espacios que abria el sistema de las Naciones Unidas.

Soy de los que opinan que las Naciones Unidas, son el "pródromo" de los tiempos que traumáticamente se nos vienen encima, acelerados por las Tics, y desencadenados por la finalización de la Guerra Fría. La Conferencia de Okinawa y la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas que se realizaron sucesivamente el año pasado, emitieron sendos documentos, en los que visualizo una suerte de "gobierno planetario", que actualiza los espacios virtuales previstos en la Carta de las Naciones Unidas de 1945. Aunque a muchos les desagrade y obren en consecuencia, la lectura pormenorizada de los documentos de Okinawa y del documento "Nosotros Los pueblos" de la Secretaria General de las Naciones Unidas, permite conocer cuales serán las políticas publicas de Estado que se implementarán en el mundo. Está en la naturaleza humana que haya gente que, o no se dé por enterada de las implicancias de dichas políticas, o que enterados decidan resistir(como por ejemplo las reacciones antiglobalización).

De todos modos esas políticas, que ya venían insinuándose aun antes de la "implosión" del socialismo real, se vienen aplicando, aun incluso allí donde rigen los mecanismos de la democracia representativa, como en el caso de la Argentina formal.

A veces, como por ejemplo en el cyberespacio (con mucha presencia de las minorías que no suelen ser acompañadas en los pronunciamientos electorales democráticos), se suele soslayar que los legítimos representantes del pueblo, son los que han venido convalidando las políticas que estas minorías con tanto denuedo contestan.

Ante esta circunstancia innegable, se percibe ahora con distintos soportes ideológicos, las reservas que la democracia representativa, despertó hacia fines del siglo XIX y principios del XX, por autores como Robert Michels, Max Weber, Wilfredo Pareto y Gaetano Mosca, a quienes Burham etiqueto como "maquiavelianos".

Fue precisamente Mosca, es que acuño una suerte de canon dentro de la Ciencia Política, cual es "la lucha por la preeminencia" o lucha por el poder, vulgarmente política. Aunque resulta obvio, la lucha por el poder es permanente en el tiempo. Y a veces, aunque nos repugne a los pacifistas, la lucha por el poder escala a la disputa violenta. Ya Clausewitz sostenía que la guerra era la continuación de la diplomacia por medios violentos.

Es decir que la lucha por el poder, como actividad permanente y protagonizada, como ya lo insinuamos mas arriba, por las personas con vocación políticas y "padecidas" por el resto de las vocaciones; la lucha por el poder, reiteramos, es una constante para intentar comprender la evolución de los acontecimientos. Esa lucha por el poder, y el protagonismo de las personas con vocación para ella, dicho de otra manera, nos acompañará en toda circunstancia.

Por una tradición, que proviene de la conformación de las instituciones Argentina, su población en general tiene una distorsión de este tema. Desde comienzos del siglo XIX, se instaló la creencia que lo que hoy llamamos "calidad de vida", se podía lograr reformando las instituciones políticas. Luego las corrientes socialistas, cuya predica sigue teniendo sus efectos, sobre todo en las clases medias universitarias, instaló la creencia que lo que debían reformarse, en aras de la calidad de vida, eran las instituciones sociales(por ejemplo el instituto de la propiedad privada).Es decir: que aquí unos vienen creyendo que "lo primero es la política" y otros que "La economía es la que determina el resto de las actividades humanas". Claro esta que aquí entramos en el terreno de las creencias y ya Buda decía que "somos el fruto de nuestros pensamientos" y milenios después Fitchte, precisó que "la realidad es producto de la imaginación".

Me sitúo entre los que cree, siguiendo a pensadores como Donoso Cortes, seguidor a su vez de Vico, que "toda cuestión política es en el fondo una cuestión religiosa". Aquí, yo interpreto religión en sentido lato como culto o como creencias. Y esto conduce a que lo único susceptibles de operación son las virtudes y los vicios humanos, y esto tiene que ver con los valores culturales que cada uno va desplegando a lo largo de su vida y que son las que de ultima determinaran las actitudes políticas o económicas. Y en este punto las modernas investigaciones sobre el funcionamiento el cerebro, como en otros campos, han confirmado empíricamente las afirmaciones de genios y artistas: "cada hombre es un mundo". Un mundo irrepetible e interconectado con todas las cosas del presente, del pasado y del futuro. Y cuando digo cosas no solo me refiero a los hombres.

Es en esta perspectiva de situaciones caracterizadas por la diversidad, por la complejidad, por la contradicción y por la incertidumbre, donde cada uno de nosotros, estamos conminados a crear cotidiana y permanentemente, sistemas o monturas periféricas, dúctiles, flexibles y vivaces, para cabalgar sobre esa evolución de los acontecimientos.

Y aquí cada uno debe responder o no(que es una forma de responder), desde su trayectoria vital y desde el lugar donde se encuentre.

En "La vuelta de Martín Fierro", José Hernández, hacia 1879, dijo que: "Hasta el pelo mas delgado/ Hace su sombra en el suelo."

Estos versos, son el sintético fundamento, del tipo de guión que ante emergencias como las que transitamos, podemos desenvolver creativamente para remontar estas patéticas circunstancias.

Pudiera haber finalizado estas consideraciones, aludiendo a las soluciones que desde los presupuestos públicos se pueden columbrar para enderezar lo inenderezable en la Argentina. Podría haber apelado a los principios de "la cooperación libre", "los socorros mutuos", "el juego limpio", "el siempre listos", la "Economía domestica", la autonomía Municipal, La Educación Popular y el potencial democratizador de las TICS.

Sin embargo a modo de conclusión abierta y rebatible quiero reafirmar mi "creencia", del mismo valor de cualquier otra, en el sentido que cada uno debe hacer su propio camino en actitud solidaria ,en particular con aquellos que vecinos a nosotros en el espacio y en el afecto, están con mas carencias que las nuestras, recordando que por el solo hecho de existir cada ser humano es una entidad superior dotado de inteligencia, de memoria y de voluntad, portador de todo el potencial necesario para responder a cualquier circunstancia favorable o adversa si se haya dotado de sólidas convicciones.

Buenos Aires, Argentina Martes, 10 de Julio de 2001 6:36 p.m.