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RECEPCION ALTERNATIVA AL LLEGAR A MIRA PAMPA

Por Alfredo Armando Aguirre

NOTA: ESTE ESCRITO FUE PREPARADO PARA EL PROYECTO LITERARIO VIRTUAL "INVENTIVA SOCIAL CONDUCIDO POR EDUARDO COIRO

Ultimamente los activistas antiglobalización, han puesto de moda lo siguiente: Se hace un evento internacional donde participan representaciones gubernamentales y las "ONGs" que responden a sus intereses; y en paralelo los "antiglobalizadores" se mandan un encuentro alternativo, sobre un temario parecido pero con contenidos generalmente contrapuestos.

Bueno, mas o menos de eso de trata.

Cuando luego de un trabajoso y accidentado recorrido el tren que había partido de Estación Buenos Aires, llegó al Meridiano Vto., hubieron un acto de recepción "careta" y una ceremonia donde el sueño y la vigilia se confundían. El lugar y el tiempo eran los mismos. En realidad el lugar, porque los tiempos pese a ser simultáneos eran distintos.

Ello no quita que como en el cambalache discepoleano "en un mismo lodo " se mezclaran los tantos, sobre todo cuando algun "alternativo" se colaba en el pantagruelico asado con cuero que había organizado el caretage. Los capitanejos de la recepción alternativa en consultas con las deidades del caldenar, habían hecho una dispensa, para que la paisanada, que venia galgueando tuviera un resuello.

La recepción "careta" fue como todas las de este estilo. Debemos reconocer que Roberto Payo, el del "Casamiento de Laucha", "fotografió " esas careteadas en sus libros. Tuve oportunidad de leer a un singular personaje mezcla de pionero y especulador, que se llamo Luis D'Abreu, acerca de una recepción que se dio en Bahía Blanca, entre la gente mas distinguida de la incipiente ciudad(o sea los caretas de entonces) con motivo de la inminente construcción de un ferrocarril, que se había obtenido en concesión por maniobras no muy santas y que le dejaría una buena diferencia al travieso de D'Abreu. Como al pasar en el libro que escribió dedicado a su autohomenaje D'Abreu consigna que entre los invitados estaba el corresponsal del diario "La Nación " Roberto J. Payo. No necesité leer mas nada. Eso me hizo entender toda la critica social a la Argentina de fines del siglo XIX, de Payró, cuyos estereotipos habrían de tomar como paradigmas todos los "caretas", que tienen puesta en todo momento una remera que tiene una leyenda: "FIGURACION O MUERTE".

Así munidos con sus camisetas "figuración o muerte", y dándose codazos para aparecer en los canales de televisión a los que habían llamado y pagado para "robar cámara". El caretage se subió cuando el tren, cruzó la Ruta Nacional 33. Se bajaron de sus 4 X 4 con vidrio polarizada(no sea que se fueran a tragar los arenales de los tramos finales), y comenzó el circo de tres pistas. Alguno hasta se llevo un helicóptero para dar una sensación que había visto en la televisión o en el cine. También se subieron a la formación los camarógrafos y una vez que los spot se encendieron los "caretas" empezaron a perorar. Cada uno destacaba que sino fuera por su intervención decisiva, este nuevo capítulo de la civilización no hubiera sido posible.

Claro que hay caretas de distintas graduaciones. De otro modo no se podría aparentar. El minicaretage se tuvo que pelar en auto hasta la Estación Mira Pampa.

Mira Pampa- bajo un cambio- tiene para mí lo que se dice el valor de un tropo. Y me lleva muy atrás en el tiempo(recordemos que estamos en el 2004 de calendario Gregoriano). Correría 1958,y en ese entonces ya me aventuraba a viajar a Buenos Aires desde mi natal Ensenada de Barragán. La Plata era el punto de escala obligado. Como tenia un abuelo que vivía en Monte Chingolo. Hubo alguna primera vez que fui para allá en "el Provincial": Eso de Ferrocarril Nacional General Belgrano nunca pegó en la gente común. En forma difusa recuerdo que llegué a la estación del Provincial, la que entonces me parecía más monumental que ahora. Cuando entreví una cartelera de horarios de la que existían antes en las grandes estaciones. Eran unas tablas blanca de madera pintadas con letras negras, donde se anunciaban el destino de los trenes y el horario. Me refiero a las salidas. Estas tablas se iban corriendo por un mecanismo accionada por un obrero del ferrocarril. En ese entonces todos tenían un uniforme de loneta azul. Claro que allí el cartel era escueto y decía: MIRA PAMPA.

Tomé el ya desvencijado tren. Recuerdo que tenían una ventanas de vidrio biselado en las puertas con el anagrama del Ferrocarril Provincial (Debo consignar que en Los Hornos, popular barrio de la periferia platense estaban los monumentales Talleres, donde se hacían las reparaciones y el mantenimiento integral de este ferrocarril. Esos talleres fueron las primeras instituciones de aprendizaje y formación profesional del país) Bueno la cuestión que a poco de arrancar y antes o después del primera estación, que se llamaba Gambier, vi que por otra vía venia una formación ferroviaria muy parecida a los trenes de las películas del Far West, que solía ver en el cine "Social" de mi pueblo. Y como en ese entonces los trenes también levaban una tablita de madera blanca con letras negras indicado su origen o destino. Allí volví a ver por segunda vez en el día la palabra MIRA PAMPA. Palabra que desde entonces retumba por mi sensibilidad.

Con el tiempo, con la excusa de ser un corredor pedestre, para encubrir mi vocación trashumante, empecé a rondar por el teatro de los hechos. Como en el juego de la batalla naval mi físico y mi espíritu se iba acercando a MIRA PAMPA. 9 de Julio fue la primera movida luego vendrían y aveces con repeticiones: Trenque Lauquen, América, Pellegrini. Carlos Casares. Henderson, Catriló, Relmo, Quemú Quemú, González Moreno. Cruce varias veces la "zanja de Alsina", y muchas veces yendo de Catriló a General Pico(en el Departamento Mara - Có), veía el cartelito ahora de color verde con letras blancas: MIRA PAMPA 14 kilómetros.

Muchas veces desde entonces me he preguntado como era la estación MIRA Pampa... Hasta la he imaginado. A tal modo, que me fue fácil, describir y participar de las dos "recepciones". Ya para ese entonces estaba entrenado en lo que mi admirado Broneslao Malinowsky denominó "observación participante".

Bueno la cuestión es que finalmente, entre el sobrevuelo de los helicópteros, el humo de la locomotora y el revoloteo de los planeadores del Aero Club Santa Rosa, todos, los visibles y los invisibles, se dieron cuenta que el momento se acercaba. Prácticamente desde 1961,no se veía el tren por allí.

Los "caretas" de medio pelo, empezaron su guerra de codazos, para poner la caripela ante los caretas que venían en la formación. El Eolo de los ranqueles había decidido darle un arenado a los presentes. Cuando allí sopla el viento no es joda... Y Hablando de ranqueles, al momento de la llegada del tren la brigada de paracaidismo "Ranquel" de General Pico, se largó con sus paracaídas aerodinámicos con la bandera argentina ondeando y empezaron a dar esas largas evoluciones antes de tocar tierra. Lo harían en el mismo momento que el tren detuviese su marcha...

El humo de los choripanes perfumaba el aire mezclándose con el olor a frito de las empanadas. Los " Pilcheros" esos trashumantes que acompañan todo festejo popular bonaerense ya estaban allí instalados.

Me pregunto si hace falta, describir la ceremonia organizada por el caretage, así como sus discursos estereotipados. Además como suele suceder el evento puntual se ve desbordado por un acontecimiento mundial o nacional y el "careta" de más jerarquía aprovecha todo el simulacro para contestarte al Dalai Lama, sobre los vejámenes que se comenten contra los gansos agrandando su hígado para hacer paté...

Lo que realmente contaba era el ceremonial que desplegaban aquellos que habían quedado fuera de la capacidad perceptiva del caretaje.

En la ocasión, volvieron a quedar en evidencia las limitaciones del lenguaje oral o escrito, del discurso leído para un reducido grupo de individuos. Había un discurso alternativo, con mucho de rogativa o camaruco, donde el canto y la danza de las deidades del caldenar y de las aldeas europeas ,judías y siriolibanesas, mas el eco de la negritud africana, se conjugaban para comunicarse con lo numinoso y ofrendaban un logro cuasi material al servicio de lo único que da sentido a la vida: la relación con lo sagrado...

Eso: el contradiscurso era una rogativa arcaica. De indios, mestizos, mulatos, gringos y turcos. De indios maloneros y milicos fortineros. Desde Trenque Lauquen había "viajado" Conrado Villegas, enterrado en la Iglesia Nuestra Señora de los Dolores, para encontrarse con Pincen. El caretaje no podía ver la caballada blanca a la que tanto respetaba el indiaje, porque los que andaban arriba no eran hombres de Remington, sino que les peleaban de igual a igual como que los milicos también tenían sangre india y sabían que no era de macho usar armas de fuego.

Y también había hyppies y gitanos en la movida. El viento que movía los médanos daba un tono adicional al camaruco. El caretaje percibía que algo raro pasaba a su alrededor. Los invisibles festejaban su perennidad, sabían que el caretage ,una vez que se apagaran las cámaras de televisión treparían en sus helicópteros y en sus 4 por 4 de vidrios polarizadas y no volverían jamás por allí. Pero ellos estaban allí desde siempre antes que llegara el tren, durante y después. Y ahora esperándolo porque con su telurismo lo habían hecho volver. Porque el arcaísmo popular siempre vuelve, con discursos ilegibles e inaudibles por parte de quienes viven dentro del "hortus conclusus" del Lecho de Procusto de una impostada occidentalidad... El tren después de todo era un medio. Un medio que podría mutar acorde a la creatividad popular. Virando a dirigible a tropa de camellos o de llamas, a colectivos sobre vías impulsados por alcohol de sorgo sacarino, o por la simple fuerza de la imaginación creadora. Por eso el contradiscurso de Mira Pampa fue un danzar y un cantar colectivo consagrado a los dioses. Lastima que los caretas se lo perdieron...

Buenos Aires jueves 11 de noviembre de 2004