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"UTOPIAS PARA LAS ARGENTINAS"

Por Alfredo Armando AGUIRRE

A los espíritus inquietos argentinos de mi franja etaria(voy para los 57 años) y no me atrevo de hablar de generación al estilo orteguiano, nos resulta insoslayable la influencia del General Peron(para muchos coetáneos Peron a secas). Una de las actitudes, que en su momento más nos llamo la atención, de quien fuera tres veces presidente constitucional de los argentinos, fue el impacto que a él le causó la Conferencia de Estocolmo, sobre Medio Ambiente de 1972. Repetía insistentemente que: "allí se hablo de la Tierra" y de "que tontos, los hombres que durante siglos habían muerto por millones peleando por fronteras que solo estaban en su imaginación". Aquello acerca que "Nadie se realiza en una comunidad que no se realiza", hace a que cualquier abordaje de pretensión académica ha de tomar el Planeta como contexto a su vez inserto en un devenir cósmico. Mas nuestro "lugar en el mundo" es la República Argentina y más particularmente La llamada "Pampa Húmeda", donde esta insertada el Area metropolitana de Buenos Aires. Esa es nuestra geocultura y desde allí nos atrevemos a esbozar escenarios mas orientados por los bocetos arquitectónicos que por las ingenierías de detalle, que hemos visto fracasar estrepitosamente al ser trasladadas a las puntillosas planificaciones: Por estos últimos tiempos he oído a un comunicador, enunciar un concepto por demás didáctico: "Los papeles aguantan cualquier cosa". Una versión renovada de aquello que "del dicho al hecho hay un largo trecho".

En la medida de lo posible, procuramos en nuestras comunicaciones no dejar supuestos implícitos. Dicho propósito puede alargar la extensión de las mismas, pero las limitaciones del lenguaje escrito, sugieren hacerlo para que el mensaje llegue con claridad a los que voluntariamente lo recojan. A partir de ese momento queda sujeto a los criterios interpretativos del receptor.

Uno de los supuestos que deseo explicitar, lo leí en "La aristocracia frente a la revolución" de Hernán Benitez: " Según sea la noción de hombre(persona) que se posea será la consecuente noción de sociedad y Estado". Así la noción de persona, que manejamos es que: "persona es un animal lógico que se comunica cooperativa y/o conflictivamente para satisfacer sus necesidades, inserto en su geocultura". En esta noción que hemos elaborado concurren varias nociones previas. Lo de "animal lógico" lo hemos tomado de Francisco Romero. Lo de "comunicación" lo hemos tomado de Bateson. Lo de "necesidad" lo hemos tomado de Malinowsky. Lo de "cooperación y hostilidad", de Tonnies. Y lo de "geocultura", de Rodolfo Kusch.

Otro supuesto lo tomamos de un verso del "Martín Fierro", de José Hernandez: "Hasta el pelo más delgado/Hace su sombra en el suelo". Me parece que este es un concepto que se anticipó a la física cuántica, lo holístico, lo sistémico, la teoría del caos o la concepción Gaia.

Tomando como paradigmas flexibles esas perspectivas precedentemente enunciadas, que según una autora norteamericana están bien delineadas en la novela "Parque Jurásico" de Crichton, hay un componente que debe tenerse en cuenta a los efectos del presente mensaje: es el de la constelación de los poderes públicos argentinos.

Estimo necesario hacer una descripción panorámica de dicha constelación. Y esa necesidad estriba en que creo percibir que no existe una conocimiento generalizado de la misma y ello conlleva efectos que apreciamos como indeseables.

Los poderes públicos argentinos, como los de cualquier Estado tal como se vienen organizando contemporáneamente, tienen como misión organizar, encuadrar y/o regular las actividades de las personas ajenas a su intimidad.

Para dimensionar la composición actual de esa configuración que debe ser concebida como algo en perpetuo cambio, acudimos al esquema de lo que hoy se va conociendo como una "planilla de cálculos, o sea una grilla o cuadrícula en cuyas columnas verticales identificamos a las distintas funciones que desempeñan o tienen que desempeñar los poderes públicos, mientras que en las filas horizontales identificamos a las distintas jurisdicciones en que cumplimentan sus funciones los distintos poderes públicos. Así surge una casilla para cada función en cada jurisdicción. Para mejor ilustración de estas constelaciones que ya expresamos que son dinámicas y cae de su propio peso que son complejas, vale agregar que hay grillas que se multiplican dado que hay muchas unidades de esas jurisdicciones. Mas sobre esta característica volveremos poco mas adelante.

Así en las columnas de funciones, identificamos: a)al Poder publico constituyente; b) al poder publico constituido Ejecutivo; c) al poder publico constituido Legislativo; d) al poder publico constituido Judicial, y e) al poder publico constituido del Ministerio Público.

En las filas de las jurisdicciones, identificamos: 1) Los Organismos Internacionales(ejemplo las Naciones Unidas); 2) El Mercosur; 3) La jurisdicción de la Nación; 4) La jurisdicción de las Universidades Nacionales; 5) La jurisdicción de las Regiones

; 6) La jurisdicción de las Provincias; 7) La jurisdicción de los entes Intermunicipales y, 8) La jurisdicción de los Municipios. Del resultado de multiplicar las cinco funciones por las ocho jurisdicciones, tendríamos cuarenta(40) clases de lo que denominaríamos unidades funcionales -jurisdiccionales. Debiendo multiplicar, a los efectos de ilustrar la complejidad, esas unidades en el caso de las universidades por alrededor de 40, en el caso de las provincias por 24, y en el caso de las Municipalidades por alrededor de 1500. Recordemos que esta complejidad es dinámica, y que en los vértices de cada una de esas unidades hay personas de vocación política que luchan permanentemente por la preeminencia como lo indican todos los análisis de la lógica política.

Si bien en una aproximación holística o sistémica cada unidad de las aquí identificadas tiene igual capacidad de aporte, en el ámbito de valores o creencias debe consignarse que la más relevante es el poder publico Constituyente de nivel Nacional, ya que cuando sesiona temporalmente, como es característica de todos los poderes públicos constituyentes, crea o modifica la regla de juego fundamental de la constelación que es la Constitución Nacional.

Es en el nivel de la formulación de las políticas publicas donde se desagrega el quehacer de los poderes públicos, que resultan relevantes los poderes públicos constituidos legislativos de todas las jurisdicciones, exceptuadas las jurisdicciones tipo Mercosur o de los organismos internacionales y de las universidades estatales. Estos poderes públicos constituidos son los que mediante sendas normas aprueban los presupuestos de gastos, mediante los cuales se asignan los recursos captados vías impuestos aranceles y créditos para cumplir con las funciones de todos los poderes públicos incluidos los aprobadores. Esto es lo que se conoce como Gasto publico, que oscila en un tercio del producto Bruto argentino, concepto este gruesamente como un indicador de la producción del país en un determinado periodo de tiempo. Cabe enfatizar que la asignación anual de un tercio de la riqueza argentina es responsabilidad de alrededor de dieciséis mil(16.000) representantes elegidos por el voto de los ciudadanos.

Desde ya, aclaramos que esta es una aproximación muy panorámica a los poderes públicos argentinos, pero nos parece relevante consignarla porque por nuestras vivencias podemos afirmar que sus dimensiones son muy pocos conocidas por la población, con contadísimas excepciones. Ello nos lleva a conjeturar que su conocimiento suma valor a propuestas tendientes a elevar la calidad de vida de los argentinos.

De David Easton hemos tomado aquella noción de sociedad a la que se considera como la "masa de enésimas interacciones". De las tantas definiciones de cultura, hemos tomado aquella de Romano Guardini que dice que: " cultura es todo lo que el hombre, hace crea o conforma". En realidad esta noción esta formulada en tiempo presente, pero bien puede ser expresada en tiempo pasado y en tiempo futuro. Combinando la noción de Easton con la de Guardini, resulta claro que la masa de enésimas interacciones que generan los alrededor de 37 millones que tiene la República Argentina acorde al Censo de 2001, no se generan en el vacío, sino desde una "geocultura" que los condiciona. Y al mencionar "enésimas interacciones", reforzamos aquello del verso hernandiano( Hasta el pelo mas delgado/Hace su sombra en el suelo).

En lo anterior va nuestro juicio de valor en el sentido que cada habitante de la Argentina por el mero hecho de existir es un portador de valores: Y no importa la edad que tenga; desde sus respectivos hábitats van animando la vida cotidiana de una argentinidad que visualizamos como la resultante de múltiples aportes tanto de las etnias aborígenes precolombinas, de lo aportado por la colonización y evangelización española, incluida la introducción de culturas africanas materializadas en esclavos, además de las corrientes migratorias de Europa y Cercano Oriente, cuyo impacto pareciera ir diluyéndose al conjuro de las altas tasas de natalidad de la población criolla y la baja tasa de natalidad de las familias descendientes de esas migraciones, que durante muchas décadas llegaron a hacer pensar que se había erigido una "nueva Europa" en América.

Aquella figura de la Argentina como "crisol de razas", que se solía mencionar décadas atrás, alberga en nuestra óptica un potencial susceptible de ser empleado para generar una sinergia que sea contribuyente para una alta calidad de vida que es el parámetro que esta subyacente en todos nuestros desarrollos.

Así la vida cotidiana de las personas se despliega en grupos familiares de diferente conformación, los que a su vez se encuadran en instituciones de bien publico y se relacionan con los poderes públicos particularmente a través del sistema educativo oficial, los hospitales públicos, la policía de seguridad, los bancos oficiales, las Municipalidades e indirectamente a través de las concesionarias de servicios públicos.

Nuestras vivencias, nos sugieren que los poderes públicos constituidos a niveles nacional y/o provinciales, solo son perceptibles para los habitantes en la Capital, Federal, en las capitales de Provincia, en algunas grandes ciudades, en las zonas fronterizas y en el caso particular de los Parques Nacionales.

Es desde este flujo o fluencia vital tan signado por la diversidad que intentaremos acercarnos a una peculiaridad argentina que consideramos retardataria de las potencialidades del país, cual es la del desequilibrio demográfico territorial.

Ya hacia comienzos del Siglo XX, comenzaban a hacerse oír que la concentración de habitantes y de recursos en la ciudad de Buenos Aires y alrededores, era algo anómalo. Así en 1906, la inquietud se recoge en la tesis doctoral de Luis Alvarez Prado, presentada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Años mas tarde, en 1918, el polígrafo rosarino Juan Alvarez, en su "Buenos Aires", señalaba el peligro que ya evidenciaba la concentración porteña. A partir de ese entonces voces en el mismo sentido se irían haciendo sentir hasta nuestros días. Algunas propugnaban revertir el equilibrio mediante la mudanza de la Capital Federal, otros mediante otro tipo de medidas conducentes a la desconcentración demográfica.

Debe recordarse que para esas fechas ya se había desplegado el grueso de la red ferroviaria, cuya dimensión trepó desde 2.500 kilómetros de vías en 1880 a 33.000 kilómetros de vía a 1913,alcanzando a 1943 el tope de 43.000 kilómetros.

No es un dato menor que paralelo a la red ferroviaria se haya desplegado una red telegráfica que por ese entonces era considerada parte el esquema ferroviario. Vale recordar que este sistema ferroviario se ensamblaba con la navegación de cabotaje marítimo - fluvial y así como con la navegación de ultramar.

En su "Historia de la Ingeniería Argentina" de 1963, el Ingeniero Vaquer, consigna todo el esquema de industrialización de la producción primaria del país que alimentaba a este sistema de transportes y generaba desplazamientos de población. Debe recordarse que hasta 1853, pocas poblaciones se habían sumado a las trece fundaciones que habían subsistido de la venida de los españoles y que se había erigido entre mediados del siglo XVI y principios del XVII: Este sistema de transporte y las actividades productivas y sociales asociadas a él, habrían de decantar en aspectos culturales, sobre los que irrumpiría la tecnología automotor, insinuándose una disrupción del esquema que no se advirtió en 1932, cuando se sanciono la ley Nacional de Vialidad que dio lugar al Plan bidecenal de caminos 1934- 1954, una de las políticas publicas más consistentes que se ha producido en el devenir argentino contemporáneo.

Nuestra insistencia en acentuar sobre los ingredientes introducidos en la fluencia argentina entre 1880 y 1914, emblematizados en la expansión de la red ferroviaria y su apéndice telegráfico, obedecen a que en esa etapa, se definió la red de asentamientos humanos y sus vinculaciones, sobre la que evolucionaría la vida argentina hasta nuestros días. Nos da la sensación como que a partir de ese periodo muchos elementos quedaron planteados o larvados y que lo único relevante luego habrían de ser las sucesivas incorporaciones de tecnologías y de nuevas camadas de población con una mayor instrucción formal derivada de la expansión del sistema educativo y de las tecnologías de la información y la comunicación que se iban incorporando desordenadamente a dicho devenir.

Este devenir habría de ser caracterizado por un acontecer político institucional, que muchas veces desbordaba las reglas de juego establecidas constitucionalmente. Ello no impidió- aunque estimamos que produjo serias distorsiones –tanto en las realizaciones de la gente particular o comunitariamente como la implementación de políticas publicas, aveces llamativamente por parte de gobiernos de facto o de dudosa constitucionalidad, como se desprende del análisis de los respectivos presupuestos y/o cuentas de inversión

Sobre esa disposición de los asentamientos poblacionales delineada entre 1880 y 1914, y las distorsiones de una incorporación acrítica de tecnología, habrían de irrumpir la Telemática emblematizada por Internet. Y debe acotarse que ello fue posible porque previamente se había tendido la red telefónica que posibilitaba tanto el discado directo nacional como internacional sobre la referida disposición de centros poblacionales. Para participar de esta apropiación tecnológica, que se iniciaría a mediados de 1996, había una franja de población joven que a partir de los años 80, en su infancia, se empezó a preparar jugando con los dispositivos adosados a los aparatos de televisión conocidos como Pac Man. Fuera de los sistemas educativos formales, que tardan en adaptarse a esas nuevas realidades y continúan insistiendo con sus esquemas didácticos pre- TICs, esos niños de ayer y la mayoría de los que en adelante se incorporarían al flujo vital argentino, estarían en capacidad y aptitud para dicha apropiación tecnológica, que es en nuestra opinión la que posibilitaría una nueva manera de gestionar los conocimientos susceptibles de generar actitudes desconcentradoras. Los ejemplos al respecto se van constatando mas que exponencialmente, en la medida que uno ausculta los nuevos comportamientos.

Mas esa red de asentamientos humanos evolucionó desequilibradamente tanto en términos demográficos como socioeconómicos. La red perfilada a partir de 1914, se compondría básicamente de mil seiscientos diez (1.610) asentamientos superiores a los seiscientos habitantes, según el Censo de 1991, siendo el Area Metropolitana de Buenos Aires, el contenedor de un tercio de la población. Cabe señalar que en ese Censo, milcuatrocientos cuarenta(1.440) asentamientos tenían menos de veinte mil habitantes. Y como lo señalamos en un trabajo anterior de temática similar al presente, en nuestras travesías por los senderos argentinos, hemos detectado muchos asentamientos humanos menores a los seiscientos habitantes, normalmente nucleados alrededor de alguna estación ferroviaria pertenecientes a ramales levantados, clausurados o de baja actividad.

Al desequilibrio demográfico se le adicionó el desequilibrio socioeconómico. En el Area Metropolitana de Buenos Aires, en las seis o siete áreas metropolitanas menores, así como en la casi todas las capitales de provincias, se había producido una paradojal concentración de riqueza en un reducido sector de la población junto a una concentración de pobreza de grandes y muchas veces mayoritarios sectores de la población.

Tomando como parámetro el trabajo dirigido por Oscar Altimir en 1983, sobre la pobreza en América Latina, se realizó en 1987, sobre la base del Censo de 1980, el trabajo "la Pobreza en la Argentina". El mismo, evidenciaba lo que ya se insinuaba en los 80 en los foros internacionales como uno de los mas graves problemas de la agenda planetaria: La pobreza en las áreas metropolitanas del Tercer Mundo.

Así nuestro esbozo apunta a compatibilizar la desconcentración demográfica con el atenuamiento de la pobreza, y nos parece que ello debe hacerse paulatinamente y con el protagonismo de sus propios actores.

Es ostensible que se ha operado un proceso de migración de pobres desde las áreas rurales, y las pequeñas y medianas poblaciones, hacia los grandes asentamientos humanos. Atraídos por las expectativas de mejores condiciones de vida, imagen a la que contribuyeron los medios de comunicación de masa metropolitanos, y que tenían algún asidero al elevamiento de la calidad de vida operado en las grandes ciudades argentinas, particularmente en el área metropolitana de Buenos Aires entre fines de los años 30 y principios de los 70. Resulta casi embarazoso consignar que hacia 1978, la desocupación en Argentina era del 2,4 %, similar a la que había 4 años antes en un contexto de normalidad constitucional.

Esta migración de pobres a las grandes ciudades, curiosamente ha elevado la calidad de vida de los centros expulsores.

No debe soslayarse que las concentraciones de pobreza metropolitana argentina, han recibido también migraciones provenientes de los países limítrofes particularmente de Bolivia, Chile y Paraguay, y en menor medida del Uruguay, cuya migración presenta un perfil socioeconómico distinto y se asemeja mas a las otras migraciones provenientes de Europa.

No es un dato menor consignar que tanto las migraciones internas como las provenientes de los países limítrofes con excepción de la migración uruguaya, han acentuado la percepción de la "latinoamericanización" de la Argentina, fenómeno de difícil metabolización por los argentinos descendientes de las migraciones provenientes de Europa y Cercano Oriente.

El impacto de la irrupción de las TICs en la fluencia vital argentina, provoca efectos múltiples, uno de los cuales es lo que denominaríamos como la "resignificación" o el "redescubrimiento" de los productos culturales previos a dicha irrupción tecnológica. Esto se emparenta con el concepto de "Macrothesaurus", entendido como recuperación de la información.

Como consecuencia de la evolución argentina, insistimos particularmente a partir de 1880, se han venido acumulado documentación, equipos y experiencias, muchas veces pocos divulgadas, algunas desconocidas, que el impacto de las TICs permite ponerlas al servicio del desarrollo de las personalidades del presente y del futuro inmediato.

En múltiples ocasiones, nos hemos referido a un concepto "lato" de las TICs, entendiendo por tales no sólo al empleo de computadoras conectadas a algún tipo de red de transmisión, sino que lo hacemos extensivo a las distintas modalidades de televisión y radiodifusión, al fax, a la fotocopiadora, al escáner, y las bibliotecas escolares y publicas.

Conjunciones como las de Internet con la radiodifusión de frecuencia modulada, ó como las de la combinación del escáner con la fotocopiadora, operan como poderosos divulgadores y democratizadores del conocimiento.

Aveces las soluciones de tan evidentes y simples suelen recibir reservas por partes de las personalidades habituadas a las complejidades teóricas, pero por ejemplo lo que implica la conjunción de fotocopiadoras y escáneres en las alrededor de 1700 bibliotecas populares, ofrece una sinergia potencial, que resulta difícil de procesar para las personalidades adultas acondicionadas por los métodos pre - TICS, y son asimiladas velozmente por aquella niñez y juventud "alfabetizada" en términos algorítmicos por el ya mencionado Pac Man y sus sucesores los juegos electrónicos, verdaderos bancos de prueba del calculo complejo, recurso que aun no asimilan las mentalidades pre - Tics adultas.

Basta solo recorrer cualquiera de los 1610 asentamientos humanos antes mencionados y que comprenden alrededor del 85 % de la población argentina, para vivenciar el fenómeno de apropiación de las TICs por parte de la niñez y juventud, sea en los locutorios privados, en las Centros Tecnológicos Comunitarios instalados muchos de ellos en entidades de bien publico, así como en las Bibliotecas populares.

Es nuestra hipótesis que el gran salto cuántico que ya esta experimentando en la Argentina, se está gestando desde esa sinergia entre el sector infanto juvenil y la telemática.

Creemos nuestra obligación insistir sobre la población adulta acerca de la inexorabilidad de este proceso del "aprender jugando".

En la medida que este proceso, que se verifica en las sociedades mas avanzadas del planeta, sea procesada por las franjas adultas de la población, que son las que normalmente ocupan las posiciones de comando en las organizaciones publicas y privadas, ello redundará en un pleno aprovechamiento de este fenómeno que no dudamos en calificar de disruptivo.

No obstante lo expresado en los párrafos precedentes, y como una profundización de los mismos, se hace conveniente visualizar formulas de conciliación entre los nuevos fenómenos en desarrollos con las estructuras organizativas y mentales preexistentes.

Hay mucha riqueza potencial en las trayectorias de las entidades de bien publico, en los Municipios y también en repositorios y bibliotecas de reparticiones provinciales y nacionales. Sin embargo la intensidad de empleo de estos reservorios de conocimiento suele ser baja.

Ultimamente, promovidos por organismos internacionales y corrientes académicas provenientes de Europa y/o América del Norte se han puesto en boga términos como "ONGs", "Tercer sector", "sociedad civil "o similares. Y no sin cierto estupor venimos contemplando que los introductores de estos nuevos conceptos, subestiman las trayectorias de las entidades de bien publico, que animan la vida rural y ciudadana argentina. En términos conceptuales y vivenciales cuando hablamos de entidades de bien publico y de "Oneges" estamos aludiendo a fenómenos bien distintos. El uno: enraizado en la fluencia vital argentina, y el otro: como algo sobrepuesto al calor de apoyos concretos externos.

 

Nuestra conclusión es que la dinámica de las entidades de bien publico terminara absorbiendo a los aportes de las Oneges.

Hay un probado vaso comunicante que vivifica a ciertos componentes de los poderes públicos, que siempre albergan el riesgo de "burocratizarse", y es de la Cooperadora, institución de hondo arraigo en el tejido comunitario argentina. La forma de cooperadora mas conocida es la de la cooperadora escolar, pero también hay cooperadoras de hospitales y de comisarias o destacamento policiales. Similar perfil tienen las conocidas como "asociaciones de amigos", por ejemplo de museos públicos.

Debe recordarse que desde su inserción en la fluencia vital argentina, las entidades de bien publico han recibido aportes de todos los gobiernos, y existen muchos ejemplos de intentos de manipulación política sobre estas entidades, que vienen siendo autenticas escuelas de dirigentes.

Al mencionar a las cooperadoras mencionamos a las mas caracterizadas, cual son las escolares, y por esa vía nos introducimos en el sistema educativo formal, afectado como todas las organizaciones, particularmente las publicas, por el indeseable fenómeno de la burocratización, el que pareciera incito en la misma lógica de toda organización.

En nuestros esquemas de desconcentración geográfica, asignamos a las escuelas primarias y secundarias(aunque ahora hayan cambiado de denominación), un rol protagónico para articular las iniciativas particulares y comunitarias con las políticas publicas.

Hay una razón operativa elemental, pero de honda repercusión practica. Existen en la Argentina alrededor de 25.000 escuelas de enseñanza elemental: La máxima dispersión posible de componentes de los poderes públicos sobre el territorio argentino. Todas ellas tienen su correspondiente cooperadora y en los hechos están relacionadas con el Municipio respectivo, con las otras entidades de bien publico o con reparticiones nacionales provinciales y nacionales si las hubiera.

A modo de acotación, y porque no tiene el eventual lector de esta comunicación haber leído algunas de nuestras otras comunicaciones, suelo acompañar este guarismo de la cantidad de escuelas elementales, con otros dos datos que considero relevantes para toda tarea similar como las que aquí nos referimos. Se trata de la regionalización ecológica, en doscientas(200) unidades formulada oportunamente por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria; así como la organización de las distribución postal en alrededor de dos mil(2000) circuitos postales, excluidos los de la Capital Federal. Es nuestra opinión que esas zonificaciones ecológica y postal, son muy susceptibles de ser consideradas como adecuadas unidades básicas paras las acciones de gobierno y/o comunitarias.

La relación de las escuelas básicas con las familias vía la cooperadora es un dato de la realidad. De allí el potencial existente susceptible de incrementarse cuánticamente con el empleo de las TICs, cuyos desarrollos hacen cada vez más viable y económico la apropiación de las mismas, siendo "el estado del arte" la tecnología Wi- Fi, que permite a cualquier escuela sin necesidad de instalaciones telefónicas, el empleo de las Tics energizadas por paneles fotovoltaicos, ingrediente que ya es realidad en zonas desérticas o semidesérticas de la Argentina.

Esta es una de las posibilidades que ya se están abriendo y que no escapan al que recorre tanto la campaña argentina como sus pequeñas y medianas ciudades, constatándose fenómenos equivalentes en los barrios aun en los más marginales de las metrópolis argentinas.

Esas situaciones ejemplifican acerca de como se puede elevarse la calidad de vida de la población argentina, con tan solo no interferir las iniciativas en curso, o mediante el aporte que pueda llegar vía los poderes públicos, vía los aportes privados, pero pivoteando sobre "el esfuerzo propio y la ayuda mutua" de las familias interesas.

Aquí, recobra su vigencia el concepto de "Economía Doméstica. Casera u hogareña", concepto sobre el que venimos formulando numerosas comunicaciones desde hace mas de una década y que consiste en la elaboración por parte de las familias de alimentos y vestuario, con destino a consumo de la propia familia o al trueque con otras familias. Las expectativas que generó el "american way of life", así como la generación de empleos en la industria y los servicios en las pasadas décadas, hizo que se fueran abandonado este tipo de practicas de autoabastecimiento sobre todo en las grandes concentraciones urbanas. Somos de los que creemos que con los adelantos tecnológicos disponibles y con el ensanche de las capas de población instruidas, existe una gran alternativa para la satisfacción de necesidades básicas.

Y como es tiempo de disrupción, esta no se agota en lo que venimos esbozando, sin pretender en ningún momento en entrar en inoperantes detalles, que son reservados a los protagonistas situados en sus respectivas geoculturas.

Aunque con pretensiones trasndisciplinarias, el nuestro no deja de ser un abordaje monográfico, y biográfico por añadidura, con todas las limitaciones que ello implica.

Por razones laborales y por inquietud personal, hemos cultivado el área del transporte, entendida como la circulación física de mercaderías, personas y correspondencia.

Estimamos que la masa de conocimientos acumuladas en el tema, particularmente en las áreas del transporte por agua, el ferroviaria y los dirigibles, en algún modo nos permitieron una peculiar lectura del fenómeno TICs.

Esta característica nos hace suponer que cada uno aborda el análisis de la realidad global, desde aquella área que por vocación y/o destino se haya cultivado en su respectiva parábola vital.

Y así como la perspectiva del transporte nos ha facilitado y en cierto modo condicionado nuestro abordaje del fenómeno TICS, de manera recíproca, las intensas vivencias en dicho fenómeno y el seguimiento del estado del arte de los transportes, particularmente de la tecnología de los "más livianos que el aire", nos han persuadido de reformular algunos de los supuestos y/o las conclusiones a las que habíamos arribado en estadios anteriores de nuestros estudios sobre el particular.

Lo manifestado precedentemente tiene estrecha relación, sobre las apreciaciones que hemos formulado sobre la configuración de la red de comunicaciones argentinas, en el periodo 1880 – 1914, que pivoteaba sobre el ferrocarril y el telégrafo, complementándose con el transporte por agua de cabotaje.

Es conocido como la irrupción del complejo caminero automotriz a partir de la década del 30, no complementó sino sustituyó traumáticamente al modo ferroviario y minimizó al transporte por agua. Ello no fue óbice para que la irrupción del complejo automotor- camino pavimentado y el rol jugado por el transporte aéreo, reforzara la red de comunicaciones y transporte previamente establecida, y por ende la consecuente organización del territorio.

La crisis del petróleo de 1973, la consiguiente liberación de su precio y la perspectiva del agotamiento de los hidrocarburos, comenzó a sugerir el diseño de escenarios alternativos para el transporte. Así surgieron en el ámbito conceptual la revalorización del ferrocarril y del transporte por agua, así como las posibilidades de los "más livianos que el aire", o sea los dirigibles o zepelines.

Nuestros supuestos hacia principios de la década del 80, recogían esas revalorizaciones y esas posibilidades, a las que adicionábamos un rol complementario a la tracción a sangre animal, sobre todo en un contexto de desconcentración física.

El desarrollo alcanzado desde entonces por la tecnología dirigible, y los proyectos en curso de implementación, nos sugieren la reconsideración de nuestros supuestos, atenuando las posibilidades del ferrocarril.

La abundancia de recursos hidrocarburíferos en la Argentina, ha diferido la consideración de su agotamiento, mas no debería hacerla desaparecer de la formulación de escenarios prospectivos. En este punto vale recordar el canon técnico, que establece que un H.P caballo de fuerza, arrastra 150 kilos en el camino pavimentado; 450 kilos por la vía férrea y 4.000(cuatro mil) kilos en el agua o en dirigible, ya que este "flota en el aire". Este solo guarismo, mas los proyectos en curso de puesta en producción para los años venideros, nos hacen imaginar en un protagonismo para el dirigible, allí incluso donde se potencie a la navegación de cabotaje marítimo y fluvial, incluida la construcción de canales de navegación.

Para columbrar las posibilidades del tipo de dirigible de mil toneladas de capacidad de carga, que entrarán en producción en pocos años mas, cabe recordar que este tipo de vehículos, y por ende los de menor capacidad de porte, no necesitan ni puertos, ni caminos, ni vías férreas ni caminos pavimentados y pueden llevar esas capacidades de carga, a 150 kilómetros por hora de velocidad de crucero a distancia de alrededor de 3.000 kilómetros. Y estas afirmaciones, que solo tenían cabida hace años en publicaciones de ciencia-ficción, ahora son habituales en los foros de información del transporte. Es ese soporte de documentación, disponible en la Web, el que da sustento a las probabilidades que asignamos al dirigible en materia de transportes de cargas y de pasajeros. Mas el rol de tecnología que se asigna al dirigible, no se agota en las probabilidades enunciadas sino que se extiende en la modalidad de los dirigibles estratosféricos de telecomunicaciones, que bajan cuánticamente los costos de los sistemas de telecomunicaciones que necesitan del empleo de satélites artificiales. La conjunción de estos dirigibles estratosféricos de comunicaciones, en curso de producción con tecnologías como la WI - FI, amplifican las posibilidades de las telecomunicaciones, telemática incluida a niveles cuya única restricción será la capacidad de elaboración de la información disponible por parte de los usuarios a muy bajos costos.

Es por todas las consideraciones que venimos formulando precedentemente, que cobran sentido nociones como aquella de "sociedad del conocimiento y la información". La conjunción del reconocido potencial de la dotación de recursos naturales y de capital humano calificado que pose la Argentina con estos portentos del desarrollo tecnológico, en un contexto de poderes públicos como el que también hemos descripto en el curso de esta comunicación, son los que nos hacen pensar que una desconcentración demográfica redundaría en una alta calidad de vida.

Hacemos énfasis en el mantenimiento dinámico de la constelación de poderes públicos, porque entendemos que los cambios sobrevendrán de las actitudes de personalidades inquietas insertadas en las instituciones de bien público, en las instituciones educativas y en los Municipios. Los aportes que hacen y pudieran hacer el resto de los poderes públicos serán a nuestro entender complementarios. Esto nos diferencia- estamos inmersos en cuestiones sujetas a controversia - de quienes, descontamos de buena fe, suponen que la realidad se puede modificar substancialmente a partir de políticas publicas, que para ser implementadas implican grandes costos institucionales, que lesionarían tanto la división republicana de poderes, como las autonomías provinciales, municipales y universitarias.

En sus "Tipos Psicologicos" Carl Jung, sostiene que "no se puede encerrar la vida en formula alguna". Desde la teoría del caos, Laurie A. Fitzgerald  nos ilustra sobre el fin del paradigma preconizado por Descartes, Newton y Taylor, donde primaban la certeza, la precisión y el control, y la toma de conciencia que todo es incierto, impreciso y fuera de control, sugiriéndonos (como ya lo adelantamos al principio de este desarrollo) la lectura de "Parque Jurásico", de Crichton, como alegoria de un tiempo donde el emblema ya no es el reloj sino la nube...

En esta comunicación hemos compendiado y actualizado desarrollos que reflejan nuestra lectura de la fluencia o flujo vital argentino. Aunque es una comunicación deliberadamente concebida para ser puesta en el cyberespacio, uno nunca sabe quienes serán sus receptores. Ello no obsta para que nuestra intención sea compartir las inquietudes que aquí se comunican con todas aquellas personas que están YA haciendo cosas como las que aquí esbozamos en sus respectivos habitats y para alentar aquellos que están pensando en hacer aportes para reinventar un país concebido como una "comunidad del conocimiento y la información".

Comunicación finalizada en Buenos Aires el Viernes, 12 de Marzo de 2004.