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UNA TRAVESÍA CARNAVALERA POR EL CONURBANO BONAERENSE 
 
* LO que sigue fue escrito merced a la gentil sugerencia del cyberamigo Eduardo Coiro, alma mater, el emprendimiento literario electrónico “INVENTIVA SOCIAL”, donde fuera “colgado en su entrega del 21 de marzo de 2008 
Cuando lo anoticié al cyberamigo Coiro -alma mater del emprendimiento "Inventiva Social" - de mis inminentes actividades murguísticas, como componente del colectivo "Prisioneros del Delirio", que me acoge generosamente en su seno, me "encargó" una semblanza de lo que nos aprestábamos a vivir.
Con todas las limitaciones, que cada vez mas encuentro a la palabra escrita como recurso expresivo, me apresto a esbozar esa semblanza, cuando aun ronda por los vericuetos de mi mente, la resaca de la más reciente presentación de los "Prisioneros" en el patio de un Supermercado, que no se si esta funcionando al lado de la estación Carupá. 
No se me escapa, que cuando uno lanza una comunicación a la red, la misma es omnidireccional. Ello no es óbice, para que aclare que si algún integrante de la grey murguera porteña o metropolitana, lo llega a leer, tal vez no encuentre en los contenidos de este esbozo nada novedoso.
Fue, creo allá por 1968, que un profesor de la Facultad, me enseñó la técnica de "observación participante".La mera enunciación, me exime de que uno pueda imaginarse de que se trata. Décadas después me entere que la noción, había sido acuñada por el antropólogo o etnólogo Broneslao Malinowsky. 
Lo concreto es que desde entonces, llevo puesta por mis vericuetos mentales, esa noción, como un cedazo por donde pasan mis percepciones y mis emociones.
Ya me hacia percatado, en ocasión del periplo hecho en los carnavales del año pasado, con el murgón de Sarandí, que esa suerte de "novena", era una oportunidad imperdible, para tomar el pulso a ese fenómeno que es lo que medio tecnocráticamente denominan "Área metropolitana de Buenos Aires".
No puede soslayarse la plataforma y el vehículo desde el cual se iba haciendo esta travesía y las paradas que se hacían en el camino, para compartir un entusiasta mensaje de arte popular, ante públicos tan heterogéneos como el del área donde discurren sus existencias; la mayoría de ellos en un contexto de carencias materiales. 
Campea una atmósfera fantástica, en todo grupo humano que se asume como murga o murgón: Una suerte de tribu urbana vernácula, mayoritariamente integrada por jóvenes, con una presencia creciente de mujeres. Cada  murga es una suerte de emprendimiento donde privan en un clima festivo, la ayuda mutua, la cooperación libre y la ausencia de fines de lucro. Lo que sobra es el entusiasmo que preside los ensayos y los preparativos.
 En murgones, como el que tengo la dicha de integrar, todo es artesanal,"a pulmón". Es como una perinola, donde todas las caras tienes la leyenda "Todos ponen". Es paradojal pero todo esto es un amateurismo hecho con mucha profesionalidad. Hay ensayos intensos; preparación de letras y melodías; confección de trajes, sombrillas, estandartes. En fin todo un ajuste previo, que a una hora determinada, durante aproximadamente cuarenta y cinco días, se embarca en las tardes de los viernes, los sábados o los domingos, y transforma un colectivo tipo escolar en una suerte de "alfombra mágica", donde entre cánticos y jarana se comienzan las recorridas por los corsos que otros murgones organizan de la misma forma artesanal configurando una red comunitaria autogestiva, que no siempre es comprendida por los municipios, que en varios casos, en lugar de promover esta constelación espontánea de encuadramiento juvenil, se dedican a crearles problemas de muy baja estofa. Estos corsos- reiteramos -
 auténticamente artesanales y gratuitos- a mas de ser el ámbito donde cada murga expresa su mensaje donde alternan los pasos de comedia, con la critica de las tragedias cotidianas, son lugares de encuentro con las otras murgas. 
Cada murgón organizador pone lo mejor de si, para que la gente disfrute y participe de los espectáculos y los murgones puedan dar lo mejor de sí. Puede ser una plaza; una calle cortada; el playón de una escuela. Y allí se concentra la gente. La gente del barrio. Aquella que no necesitó tomar ningún colectivo, sino que se vino a pie, o algunos que lo miran desde sus mismas casas. No se trata de multitudes, pero en cada lugar grupos de familias disfrutan de este esparcimiento, suerte de bálsamo para las tribulaciones cotidianas sobre las que tienen que deambular. No se trata de públicos VIP ni ABC1. Pero es gente que premia a los artistas populares con su aplauso o con sus elogios. Lo más conmovedor son los niños, deslumbrados por los colores, por los ritmos, los bailes, los fuegos de artificio con que se presentan y despiden algunos murgones. 
Entre corso y corso, la bullanguera alfombra mágica se desliza por el conurbano, cuando uno mira por la ventanilla y tiene muchos carnavales sobre la osamenta (como el caso de quien comparte estas vivencias), percibe como ha cambiado ese conurbano con el paso de los años. Se notan progresos materiales. Se nota mucha actividad en las iglesias no católicas. Se notan los salones de baile. Se nota la "latinoamericanización" irreversible de la Argentina. Eso se percibe, mas nítidamente, cuando uno
va a corsos que se realizan en las barriadas mas alejadas de los "centros" de las respectivas ciudades cabeceras. 
No puedo dejar de comparar, cuando medio siglo atrás hacia recorridos con una murga allá por el hoy denominado "Gran La Plata”, con ojos de niño asombrado. Ahora pienso en todos esos niños y adolescentes, que tienen una vivencia que seguramente se imprimirá con rasgos indelebles en su plásticas y frescas mentes. 
Las "estaciones" (corsos) de esta suerte de "novena" pagana fueron, en
 este 2008 : Sarandí (que además fue el punto de salida y llegada de cada periplo);Villa Domínico, Quilmes; Plaza Dorrego (González Catán); Isidro Casanova (Barrio 20 de junio); Haedo; Plaza Bouján (Paso del Rey); Cuartel Quinto (Moreno), Francisco Álvarez, Ituzaingó; Villa Fiorito; Remedios de Escalada, José Mármol, Villa Calzada; Santos Lugares; Carupá, y Cid Campeador (Capital Federal).
Se me pidió brevedad para la comunicación. Creo que la semblanza desde
 mi irrepetible manera de ver el mundo, esta hecha. Y de nuevo gracias a
 "Los prisioneros del Delirio", por haberme brindado esta también irrepetible oportunidad de tomar contacto con nuestros hermanos
 y hermanos del complejo conurbano bonaerense.