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" DESAGRAVIO AL GENERAL ROCA"

Por el Licenciado Alfredo Armando  Aguirre

 

Nota: Publicado en el Num. 142, de mayo de 1997, en la revista "CONO SUR", de Comodoro Rivadavia, Provincia de Chubut, Argentina

 

Quienes se dedican a hacer lecturas de la realidad argentina pasada y presente, desde categorías de análisis marxista, suelen ser muy críticos con la trayectoria del general Julio Argentino Roca (1843 - 1914). Como que vivimos en una sociedad pluralista, y habiendo aprendido del general Perón, a ser "profundamente anticomunista" y decididamente antimarxista",  es frecuente que tenga interpretaciones de la realidad distintas y antagónicas a ese tipo de pensamiento.

Las líneas que siguen están motivadas, por una iniciativa, surgida en Bariloche, para sacar o trasladar el monumento ecuestre que perpetua la memoria de Roca, erigido en el Centro Cívico de esa ciudad. Cuando uno recorre la Patagonia, no es extraño ver alguna pintada contraria a Roca,  o encontrar algún elocutor de ideas marxista(o influenciado por ellas), que condene a Roca por la "conquista del Desierto".

Es cierto que en la plenitud del Estado de Derecho, cada uno puede expresar sus ideas, pero como son más recurrentes estas expresiones referidas a Roca, y ellas obviamente, tienen una intencionalidad política. Al respecto quisiera explayarme, sobre la figura de uno de los principales constructores de la argentinidad real, sobre el que vengo acumulando antecedentes, más allá de que alguno le escribiera una suerte de biografía novelada.

Roca, como todos fue un hijo del tiempo que le toco vivir. Una manera, de abordar a un personaje, que merece reservas a alguien, es sacarlo del contexto que le toco vivir. Ello, no se hace por ignorancia, sino por intencionalidad política.

Los críticos de Roca, enfatizan en la "Campaña al Desierto", que llevo a cabo en 1879, siendo ministro de Guerra y Marina  del Presidente Avellaneda. Sus críticos, llaman a esta Campaña como " La ocupación del territorio indígena".

Los contrafactuales o "condicionales contrafácticos", se emplean para suponer como hubiera sido la historia, si los acontecimientos hubieran sido distintos. Interesante ejercicio intelectual, pero los hechos fueron como fueron y son  irreversibles. Herederos de los conquistadores y colonizadores hispánicos (sobre los que pesan similares acusaciones), los dirigentes de la Emancipación y de la Organización Nacional, estaban persuadidos de la necesidad de  extender todas las ventajas de lo que ellos consideraban progreso y la civilización, a los territorios que por el principio "uti posidetis iuri" habían pasado a ejercer soberanía. Lo habían intentado  Rivadavia y Don Juan Manuel de  Rosas a su modo, y luego de 1853, la intención tomo rango de mandato constitucional y legal. Con la legitimidad de entonces, el Congreso Nacional sancionó leyes ordenando la ocupación del territorio ocupado por el indio (considerado un problema por la dirigencia y la sociedad de la época). Uno de los principales problemas que causaban los aborígenes para esa época, eran los robos de ganado. Existía una rastrillada llamada " camino de los chilenos",  que iba desde el centro de la provincia de Buenos Aires, hasta los boquetes de la cordillera, por donde se pasaba el ganado robado a Chile, donde se vendía el mismo. La famosa "zanja", que hizo levantar el Ministro Alsina, tenía el objetivo de parar esos robos de ganado. Hay anécdotas al respeto, de como los aborígenes se las ingeniaban pasa sobrepasar el obstáculo. Roca no coincidía con esa táctica y a la muerte de Alsina, concibió y desarrolló, el avance de las tropas, con muy pocos combates, y el 25 de mayo de 1879, llegó a Choele Choel, y poco tiempo después a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén. Lo hizo acompañado de científicos y de sacerdotes católicos. Casi simultáneamente, Chile, destinaba todos sus esfuerzos a la guerra del salitre que mantenía con la Confederación Peruano boliviana. Los diarios de la época, atestiguan que a Roca, como antes a Rosas, los consideraban conquistador y héroe del desierto. Esa aureola de popularidad, facilitó su camino hacia la presidencia de la República en 1880, luego de un hecho, sumamente cruento como fueron las batallas de Buenos Aires, donde hubo cuatro mil muertos y diez mil heridos. A partir de entonces, Argentina, conducida por Roca, conoció un periodo de gran progreso integral, en un mundo liderado por Gran Bretaña. Este periodo habría de interrumpirse, con el inicio de la Primera Guerra mundial, en 1914, año del deceso de Roca, en su estancia de "La Larga”. Creo que, debo aquí consignar que Don Hipólito Yrigoyen denominaba a esta etapa como " Régimen falaz y descreído".

Los hechos, acreditan que Roca, por dos veces presidente y con influencia sobre los periodos de su era en que no  lo fue, fue un constructor de la Argentina, tal cual la conocemos. A la campaña hasta el río Negro, la extendió  hasta Ushuaia por el Sur y hasta el Chaco por el Norte. Antes de finalizar su mandato, por orden de Roca, y sugerencia de otro grande el Perito Moreno, la corbeta "Uruguay”, hizo efectivo el comienzo de la presencia argentina en la Antártida. Hay numerosos testimonios, del tratamiento otorgado a los aborígenes en ese tiempo. Incluso se llego a crear un escalafón en el Ejercito, para los Caciques (De allí que en las fotos de Ceferino junto a su padre este aparezca de uniforme).La Ley de Tierras fiscales de Roca, previo la cesión de tierras a los aborígenes. Un Decreto de Roca, dio asistencia jurídica los aborígenes. Al enumerar estas medidas, debemos ponderarlas en orden a la mentalidad de la época. Que hubo excesos seria necio negarlos. Esos excesos, como otros que se perpetrarían contra el pueblo argentino, y que los que hoy denostan a Roca callan (Me refiero a los de la Revolución Libertadora).

Cuando uno recorre la historia de las actuales instituciones argentinas y de las obras fundantes de nuestra sociedad, siempre se encontrara con las iniciativas puestas en marcha por Roca.

No es casual, que al haberse nacionalizado los ferrocarriles en 1948, el Presidente Perón, decretara que uno de ellos, se denominase General Roca.

Hoy los tiempos han cambiando. Desde el advenimiento de la democracia se ha retomado la línea de reconocimiento del componente aborigen de la nacionalidad argentina, que había interrumpido la Revolución Libertadora, al disolver la 

Dirección de Protección al Aborigen, creada luego de la elección del entonces Coronel Perón (de sangre aborigen) en 1946. Esa Dirección, transformó la Comisión Honoraria de Reducciones Aborígenes creada por el presidente  Roque Sáenz Peña, e incorporada al crearse la Secretaría de Trabajo y Previsión el 27 de noviembre de 1943.

De todos modos una cosa es luchar por la dignificación de mis hermanos aborígenes (tengo esa sangre por vías materna y paterna) y otra es condenar excesos, que pudieran haberse convertido en el pasado, particularizando en una personalidad que tanto ha hecho, para conformar nuestra nacionalidad concreta. No sea que por estar denostando la obra de Roca, (o por consentirlos) estemos dando argumentos que puedan ser gravosos para el destino de la Nación Argentina.

Vaya pues mi desagravio la figura del Teniente General Julio Argentino Roca.

 

Nota: Publicado en el Num. 142, mayo de 1997,en la revista "CONO SUR", de Comodoro Rivadavia, Provincia de Chubut, Argentina