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“¡HAY QUE APAGAR LOS MOTORES!...

(De combustión interna...)

Por el Licenciado Alfredo Armando Aguirre

NOTA: PUBLICADO EN "LA REFORMA", DE GENERAL PICO, PROVIONCIA DE LA PAMPA, ARGENTINA EL 21 DE DICIEMBRE DE 1997, NUM. 23.998

 

 

Hace algún tiempo, y no sin perplejidad leí a alguien que decía, que uno de los peores males de nuestro tiempo, era el motor de combustión interna. Aunque se comenzó a tomar conciencia mundial de los efectos nocivos de la contaminación a partir de la conferencia de Estocolmo de 1972, fue en la Eco 92, que el tema del cambio climático global, empezó a sensibilizar crecientemente a la población.

Ayudado por la globalización de las comunicaciones, muchas más gente se ha enterado sobre la reciente Conferencia de Cambio Climático global, realizada en Kyoto, Japón y que ha sido el prolegómeno de la que realizara en Argentina en el año entrante.

Porque ya se ha empezado aunque tibiamente a nuestro juicio, a dejar de considerar como una exageración aquel juicio de valor negativo sobre el motor de combustión interna.

Todo parecería indicar que detrás de estas alteraciones que el clima esta experimentando en el mundo, están las emanaciones producidas por la combustión de motores a explosión y diesel.

Va de suyo que la consecuencia lógica, seria proponer como dice este titulo, la de apagar los motores.

Pero esa propuesta, tiene que ser debidamente ponderada, a poco de analizar los efectos que acarrearía.

Pensemos que el grueso de las emanaciones proviene de los motores de vehículos de transporte, de los cuales la abrumadora mayoría son automotores.

Pensemos que pasaría si de golpe detenemos los alrededor de siete millones de automotores que circulan en la Argentina.

El tema es de gran envergadura y ya pueden adelantarse los poderosos intereses creados que saldrían afectados con tamaña decisión.

De allí, pueden inferirse como los grupos directamente interesados procuran influir sobre las decisiones que se tomen al respecto, para que los perjudiquen lo menos posible.

Cabe agregar, que no es el único factor del cambio Climático global, las emanaciones de los motores de combustión interna.

Si bien el tema es uno de los que debe abordarse a escala planetaria, resulta sugerente hacer las consideraciones del tema en lo atinente a la Argentina. Como ha sucedido en casi todo el planeta, Argentina ha sufrido el impacto de la motorización.

En esta pagina amiga hemos mencionado recurrentemente como el esquema de circulación física, articulado por los ferrocarriles y la navegación de cabotaje marítimo/fluvial, y que estaba consolidado hacia 1925,  comenzó a ser desarticulado a partir de 1931, cuando se estableció un impuesto a los combustibles, los lubricantes y los neumáticos para financiar la construcción de caminos. Al año siguiente se creo la Dirección Nacional de Vialidad, que impulsaría el Plan Bidecenal de Caminos 1934/1954, que fue desarrollada a pesar de los avatares institucionales, y que prácticamente fuera continuado hasta hace pocos años.

Va de suyo el impacto ambiental adicional negativo, que ocasiono la pavimentación de caminos pero esa es otra problemática a resolver. Resulta paradójico como a la larga el automotor y el camino pavimentado no resultaron un factor de progreso, como muchos de buena fe creyeron (Y AUN SIGUEN CREYENDO).

Claro que curiosamente, la idea de comenzar a apagar los motores, va coincidiendo con el paulatino agotamiento de los combustibles fósiles (hidrocarburos) mas así se escribe la historia.

Si en los foros mundiales este es uno de los puntos principales de la agenda, no seria descabellado propugnar que sea incorporado a la agenda de prioridades de los argentinos en su totalidad.

Para quienes desde hace décadas, venimos denunciando las disfuncionalidades ocasionadas por estas tecnologías contaminantes, resulta lo presente un estimulo para nuestras predicas.

Por suerte, aunque la transformación de estructuras resulta inevitablemente traumática, hay alternativas de sustitución, la mayoría de las cuales se están desarrollando ya sea escala reducida, tal el caso de la energía eolica y de la energía solar. Hay algunas reservas sobre la energía hidroeléctrica (sobre todo la proveniente de las megarepresas) y mas aun de la energía atómica.

En el caso de la energía atómica hay países como Holanda y Austria, que han prohibido su generación en sus respectivos textos constitucionales. De todos modos vale la pena trabajar con la noción de menú de alternativas, y acorde con las posibilidades de cada país. De a poco van haciéndose familiares, los molinos de viento para generar electricidad en distintos puntos del país, particularmente la región patagónica. Ya hay quien arriesga que Argentina tiene un potencial de energía eolica, similar a la actual capacidad instalada del país. Por otro lado nuestros inmensos desiertos son adecuados para ala energía solar. Y además quedan posibilidades como las de las pequeñas centrales hidroeléctricas) amigables en términos ambientales), la biomasa y la utilización de la tracción a sangre animal.

Además esta posibilidad de utilizar distintas alternativas de generación energética, van acompañadas por una racionalizacion del consumo, como consecuencia por ejemplo del advenimiento de las tecnologías de la información.

En gran medida los modos de circulación de la información, van a devenir en menores usos de energía. Esto de por si constituye un capitulo aparte.

La gente viajara manos por motivos laborales o de estudio, y los desplazamientos serán principalmente destinados a fines turísticos.

Cuando uno toma conocimiento de vehículos tipo dirigible, impulsados energía solar, se puede vislumbrar que nos estamos refiriendo.

Claro que todo esto que esta en curso de realización a escala reducida o de laboratorio, tanto en Argentina como en distintos puntos de nuestro planeta, requiere una especial disposición de ánimo. Particularmente una flexibilidad para adaptarse a situaciones nuevas, al reentrenamiento laboral, a los cambios de lugar de residencia, y de modalidades productivas y laborales.

Y todo aceleradamente.

Por ello detrás del inexorable cambio climático global, hay muchos mas que la de por si revulsiva propuesta de apagar los motores de combustión interna.

(Buenos Aires, 15 de diciembre de 1997)

 

NOTA: PUBLICADO EN "LA REFORMA", DE GENERAL PICO, PROVIONCIA DE LA PAMPA, ARGENTINA EL 21 DE DICIEMBRE DE 1997, NUM. 23.998