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POSIBILIDADES DEL ESFUERZO FÍSICO HUMANO EN LA MATRIZ ENERGÉTICA ARGENTINA

Por Alfredo Armando Aguirre

http://choloar.tripod.com/choloar.html

 

Salvo las consabidas excepciones, existe un acuerdo generalizado acerca que el planeta que habitamos ha entrado en una situación de crisis múltiples, cuyas facetas más relevantes son la energética, la ecológica y la alimentaria.

Todo esta dinámicamente interrelacionado y la crisis financiera con epicentro simbólico en Wall Street, que eclosionara en el último trimestre de 2008, es nada más que una manifestación de la crisis multidimensional.

Nos sigue llamando la atención, a quienes venimos siguiendo estas cuestiones, desde el Congreso de Medio Ambiente de Estocolmo de 1972, como pese a todas las advertencias que se fueron haciendo, no se han tomado sobre todo en los países categorizados como "en desarrollo", medidas de peso sea en forma de políticas publicas o de comportamientos particulares, para revertir esta situación prevista ya desde hace tanto tiempo.

Nuestra postura frente a esta crisis multidimensional, que hasta pone en duda la continuidad de toda forma de vida en el Planeta, es sugerir una Argentina (considerada como Estado - Nación), "casi" sin automotores, casi sin "electrodomésticos", y "casi" sin plásticos.

No se nos escapa que tamaña propuesta raya casi en la temeridad; que supone hondos cambios culturales, que son los cambios más difíciles de realizar. Pero la gravedad del panorama, es la que nos anima a semejantes iniciativas.

Un seguimiento de los documentos que viene generando el "Grupo de los 8"(ahora en trance de ampliación), sugiere que un proceso como el que proponemos está en marcha. Teniendo en cuenta el alto grado de trasnacionalización que presenta la estructura productiva formal argentina, como consecuencia de las políticas publicas aplicadas desde septiembre de 1955( lo que pese a los intentos realizados o en curso, no se ha alterado en sustancia), es dable esperar que lo que genere en la materia el Grupo de los 8 "ampliado", se aplicará adentro de las fronteras argentinas, como parte de las estrategias globales de los intereses hegemónicos de las actividades económicas del país.

Eso acaecería si se hace una aceptación acrítica de lo que se decida en esos poderosos foros.

Descartando las sugerentes hipótesis autarquizantes, resta el camino de una adaptación critica en función de esquemas culturales endógenos que respeten soberanamente la idiosincrasia de las mayorías argentina en acelerado trance de "Latinoamerizanización".

La adopción acrítica y casi caricaturesca en el pasado del denominado "American way of life"(Incluso hubo mucho sectores que en el país de origen tomaron distancia respecto a ella), potenció ciertas pautas previas culturales y de consumo, de sesgo parisino o londinenses, particularmente por parte de la denominada clase media, fue la que generó un dilatado periodo de "descapitalización", que nos ha tornado mas vulnerables a la nueva situación planetaria.

En nuestros desarrollos sobre el particular, incorporamos primero como ingredientes de la matriz energética (incluido los transportes y las comunicaciones), a la tracción a sangre animal. Fue mas reciente la de las posibilidades de la tracción a sangre humana, enfatizando en el ciclismo, que fuera ya avizorado con motivos de la crisis petrolera de 1973, por Iván Ilich.

En comunicación anterior nos hemos referido a la suerte de ingeniería popular, que suponen las repuestas resilientes de los llamados "cartoneros" del Área Metropolitana de Buenos Aires. Mas lo que nos motiva a esta comunicación, es la reciente presentación por parte de un estudiante de origen Chino, cuyo video se distribuyó por Internet, de un desarrollo, que en prieta síntesis consiste en lo siguiente:
Se ha diseñado una bicicleta con un acumulador que se alimenta con la energía proveniente del esfuerzo físico del que transmite su fuerza a través de los pedales. Esta se transmite a la rueda y una de ellas acciona el acumulador. Todo el proceso es monitoreado por un mini computador. La bicicleta en un momento finaliza su recorrido, y en un lugar determinado, digamos que se la enchufa y la energía acumulada se transmite a una red de energía eléctrica. El diseño comporta que la persona generadora con su esfuerzo físico de esa energía, obtendrá algún tipo de remuneración por el aporte hecho a la red energética respectiva. Las posibilidades que se abren mediante este ingenio, nos retrotraen a nuestro pasado personal, para desde allí, extraer vivencias que nos sirvan para discurrir en función de nuestro futuro situado en el territorio argentino.

De nuestra infancia en la década del 50, transcurrida en la portuaria Ensenada de Barragán, situada en la margen occidental del Río de La plata, recordamos múltiples actividades que se motorizaban sea con tracción a sangre animal o con esfuerzos físicos humanos.

En lo que hace a los esfuerzos físicos humanos, comenzamos por rememorar las bicicletas que tenían un foco para iluminar y otro trasero para seguridad, que se alimentaban por un acumulador, similar al del ingenio que nos provoca esta comunicación, pero con una tecnología que suponemos estaba disponible en Europa antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Esos acumuladores se utilizaban tanto en las bicicletas de paseo como en las de reparto. También había triciclos de reparto (recordamos el del panadero, el del almacenero y el del heladero).Se veían muy poco las bicicletas tipos tándem tripuladas por dos o mas personas. Existía si, una euforia de vehículos a pedal para niños. Así estaban los que imitaban a los coches de carrera(Recuérdese que era la época de las hazañas de Fangio),los sulkyciclos(que tenían un caballito adelante) y los "remo-ciclos",un ingenio que se movilizaba no por el esfuerzo de las piernas como los otros, sino por el de los brazos(Se decía que era muy saludable).Existía el "botero"(Como el que todavía existe para cruzar el Riachuelo en la Boca), que con su esfuerzo físico, remando, hacia los cruces por el Dock Central. No nos queremos olvidar de las “zorras de vía”, que se movilizaban por el esfuerzo de cuatro peones de las cuadrillas que reparaban las instalaciones ferroviarias; ni de las balsas propulsadas a pedal por algunos que sus ocupantes que aún hoy se ven por los lagos De Palermo y que vimos cuando niños en el Lago del Bosque de La Plata.

Recordamos los lavarropas a mano y otros utensilios domésticos como las batidoras y las maquinas picadoras, que no se motorizaban a pilas o con energía eléctrica como los que las sucederían.

Y un apartado que se nos había olvidado es el de los aparatos a cuerda, sean juguetes, o relojes. Parece obvio, pero estos aparatos utilizaban energía humana previamente acumulada.

Nuestras intensas vivencias en el atletismo que abarcaron toda nuestra adolescencia y parte de nuestra adultez, nos hicieron percibir las posibilidades de incrementar los rendimientos en materia de esfuerzo físico que se logran con el entrenamiento.

Estas posibilidades de la utilización de la energía metabólica humana, fueron minimizadas por la llamada civilización del petróleo barato y el automóvil. Y tímidamente comenzaron a ser expuestas en los países desarrollados como consecuencia de la crisis petrolera de 1973. Incluso en los esquemas de ayuda para el desarrollo de estos países, se insinuaron estas soluciones, las que al menos en la Argentina, no fueron casi tenidas en cuenta, salvo las excepciones de lo que siempre se niegan a seguir las "corrientes principales".

No debe soslayarse que en las áreas rurales y metropolitanas del "Tercer Mundo", se las seguía utilizando como se venia haciendo desde épocas ancestrales.

En simultaneidad con estos desenvolvimientos, el desarrollo científico -  tecnológico, había puesto a disposición, una serie de elementos que permitirían, aplicarlos para extraer todo el potencial de la energía metabólica humana en un mundo que transita aceleradamente hacia las "low- carbon societies", concepto que todavía no tiene una traducción  al idioma español de aceptación generalizada, pero que indica un mundo donde los combustibles fósiles van a ser minimizados;  y en todo lo posible, sacadas de circulación(mediante mecanismos de rescate y "secuestro") las emisiones de dióxido de carbono, que ya contaminan la atmósfera terráquea.

Mas estos turbulentos tiempos de globalización asimétrica, no nos hacen olvidar que "nuestro lugar en el mundo es esta Argentina en acelerado trance de latinoamerizanización: Y es desde el pensar situado, que en nuestra óptica, debemos esbozar alternativas de respuestas congruentes con nuestra idiosincrasia, y con la dotación de recursos naturales disponibles.

 

De nuestras ya prolongadas vivencias y estudios del sector publico argentino, apreciamos que en su interior, la circulación de la información tiende a ser de alta viscosidad. La incorporación de las Tecnologías de la Comunicación y la Información (TICs) a dicho sector, pareciera todavía periférica. A ello se suma que los potenciales usuarios, es decir toda la población que este en condiciones de leer, no ha percibido masivamente los ingentes y crecientes volúmenes de información disponible.

 Así por ejemplo, hoy día esta disponible en Internet, un documento casi desconocido: LA DECISIÓN ADMINISTRATIVA DISTRIBUTIVA ANALÍTICA DEL PRESUPUESTO (DADAP), que es la información mas detallada sobre el quehacer de las cuatro ramas del gobierno federal.

Quienes solemos leer este voluminoso documento, tendemos a creer, que a veces ni los propios gobiernos, tienen idea de todo lo que se hace anualmente.

En función del párrafo precedente, no nos entrañaría si por ejemplo en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, o en algún instituto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas  y Técnicas, o en la Universidad Tecnológica Nacional o en alguna Facultad de Ingeniería o Agronomía. (El listado es meramente indicativo), se estén estudiando alternativas semejantes a las que aquí comentamos.

Damos por descontado que hay sectores (mas arriba mencionamos a los "cartoneros") que en sus practicas cotidianas utilicen sus propios esfuerzos físicos para la satisfacción de sus necesidades.

Atento la gravedad de la situación, seria de desear que haya una rápida comunicación entre las agencias públicas y los sectores de población que estén aplicando alguna modalidad como las que aquí se comenta. En la medida que se divulguen adecuadamente, y se rompan los estructurales anidamientos burocráticos, estaremos en mejor capacidad y aptitud de procesar con criterios propios, las problemáticas que ya han pasado a integrar la cotidianeidad de nuestras respectivas existencias.

(Buenos Aires, 27 de julio de 2009)