Make your own free website on Tripod.com

CARNAVALEANDO POR EL CONURBANO BONAERENSE 2009

 

Por Alfredo Armando Aguirre

 

http://choloar.tripod.com/choloar.html

 

 

Lo que sigue tiene carácter marcadamente testimonial. Se trata de reseñar las vivencias experimentadas como integrante de la murga “Prisioneros del Delirio” de Sarandí, durante los carnavales del año 2009.

No puede soslayarse - merced a las posibilidades que hoy ofrecen las Tecnologías de la Comunicación y la Información (TICs) - la información que se iba obteniendo de foros como la lista de correo argentina “Dale Murga”, o lo que se “googleaba”, de los carnavales de otras latitudes sea en Argentina, o en el exterior (particularmente los de Maranaho en Brasil, Luosiana y Port Spain en Trinidad & Tobago).

Pero como transitamos por el terreno testimonial, el énfasis esta en lo percibido en nuestras presentaciones por el conurbano bonaerense.

Este año se acentuaron las lluvias en la época de los corsos. Ello restó presentaciones no solo a la actividad en el Conurbano, sino al circuito a través del cual se instrumenta el Programa “Carnavales Porteños” oportunamente creado por la Legislatura de la ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Empezamos a conjeturar, que el adelantamiento de las modalidades carnavalesca tipo escola do samba, tan extendidas en el litoral y centro del país, se debe a que en estos lugares mas vinculados a la agricultura, comenzar los corsos hacia mediados de enero, atenúa el riesgo climático.

Esto sugiere que en el conurbano bonaerense y obviamente también en la ciudad autónoma habrá que analizar alternativas para atenuar el factor lluvias. Las murgas trabajan todo el año para exponer lo mejor de si, y para decirlo con suavidad provoca mucho fastidio, ver reducidas hasta un tercio las presentaciones posibles.

Es notorio que comunicaciones como la presente pueden ser leídas desde un espectro de miradas. Por un lado la de la gente del ambiente murguero; por el otro la de las personas interesadas por el quehacer sociocultural de una emblemática región de la Argentina. Las fiestas populares son un fiel reflejo del panorama sociocultural del lugar de los festejos.

Cuando uno tiene la irrepetible oportunidad, de hacer lo que el antropólogo Malinowsky, denominó “observación participante”, integrando una tribu urbana murguera, tiene un panorama actualizado del acontecer del conurbano.

Para empezar; para ilustración de los no murgueros, cada presentación comienza en el punto de concentración de cada murga por la tarde y termina en el punto de desconcentración, que suele ser el mismo ya avanzada la madrugada. Este panorama cambia cuando la murga- como se estila en el movimiento de murgas independiente- organiza sus corsos. El sitio suele ser el mismo del punto de salida y llega de cada excursión. Hay febriles preparativos antes de las partidas que incluye el maquillaje de los murgueros y el preparado de instrumentos, estandartes, sombrillas, banderas, fuegos de artificio y otros elementos de la parafernalia murguera.

En los corsos el panorama que hemos observado es el de la heterogeneidad de los escenarios específicos, que es un reflejo de la heterogeneidad del conurbano. Esa heterogeneidad es multidimensional. Hay algo que sí es común: el espíritu festivo y la masiva presencia infanto juvenil. No se ven casi disfraces, como no sean los de los atuendos murgueros, pero si se nota ese espíritu festivo en los juegos con la nieve artificial. Los puestos de venta de hamburguesas y choripanes con su peculiar humo azul y sus tentadores olores, completan el panorama.

Se nota que algunos Municipios apoyan a las murgas y otros no. No es fácil la relación Municipios – murgas y es algo inevitable dado que los temas del espacio Público, los ruidos molestos y los festejos y ornamentación son competencia exclusiva de las Municipalidades, y de nada valen normas provinciales y nacionales en el tema. Hay que analizar modalidades de convivencia, y actitudes demasiados contestatarias de parte de los murgueros en relación a las Municipalidades no traerán buenos frutos.

Un rasgo que llama la atención es que cuando mas humilde es el entorno, mayor en la participación de la gente. Al respecto, atento el carácter de heterogeneidad, hay excepciones, pero se advierte que en esos barrios ya estructurados la participación de la gente es menor, que en los que fueron precarios hasta hace poco tiempo.

Es innegable que el movimiento murguero en Capital y conurbano vive un momento de esplendor. Las comparaciones son odiosas, pero lo que estamos viviendo los últimos años, no tiene comparación, con los carnavales de antaño. Hay mas murgas y  mas corsos ahora que antes.  

En el conurbano se ha dado la circunstancia que este año había mas murgas que corsos que las pudieran albergar. Esto sugiere a futuro que se organicen más corsos, por parte de las mismas murgas, una manera de mantener el carácter autogestionario de la movida.

Estas carnestolendas 2009, refuerzan algunas de nuestras opiniones y generan otras en función de un futuro que sea aun más venturoso que nuestro presente.

Es evidente que el corso es algo eminentemente barrial. Nos sorprendió sobremanera lo que pasó con uno de nuestros corsos. Con las recurrentes y fastidiosas lluvias (para los murgueros no para el campo, se entiende) el ultimo corso previsto se demoró varias veces. El día de la realización, prácticamente no hubo tiempo material de hacer mucha difusión. Lo sorprendente fue que comenzaron a sonar los bombos y los altoparlantes irradiar música, para que poco a poco muchos vecinos se acercaran al corso. Esta ha sido una prueba palmaria que los corsos son eminentemente barriales, no se trata de convocar multitudes, sino de brindar a cada barrio un momento gratuito de solaz y esparcimiento.

Además los corsos brindan posibilidades de adicionarle otras actividades culturales. En este sentido las murgas deberían aguzar el ingenio para compatibilizar sus presentaciones con la organización de sus propios corsos, que son cuestiones muy vinculadas, pero que exigen distintos esfuerzos organizativos. Y resultan importantes tanto las unas como las otras.

Contemplando y participando en los distintos corsos del conurbano bonaerense se tiene una percepción distinta de la realidad que se nos ocurre aparece muy distorsionada en los grandes medios de comunicación. En los corsos afloran distintas formas de autoorganización de la gente, que nos permiten entender como se sobrellevan los tiempos críticos que se han cernido sobre nuestras existencias. Las murgas y los corsos en que ellas se presentan cumplen una función social que los poderes públicos deberían alentar y fomentar, sin pretender por eso adocenar el intrínseco espíritu critico de la movida murguera y mucho menos pretender manipularlo.

Buenos Aires, Martes, 31 de Marzo de 2009