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COMPOSICIÓN TEMA: ARGENTINAS: DEL 1910 AL 2010

 

 Por Alfredo Armando Aguirre

http://choloar.tripod.com/choloar.html

 

Al comenzar a redactar esta comunicación, en este 10 de enero del año 2010 del calendario gregoriano, comenzamos por expresar que somos de andar con preámbulos. Nos parece que sin ellos, se hace menos fluida la comunicación que se pretende establecer.

Recordamos haber leído hace un tiempo a Alfons Cornellas (alguien de quien mucho hemos aprendido), esta noción, que creemos pertenece a Arrows: "Los conocimientos de un hombre son el conjunto de distribuciones de probabilidades que reflejan su visión del mundo". Percibimos en ese concepto, una suerte de desarrollo de aquel "todo escrito es autobiográfico", de Hegel. Y lo precedente viene al caso, porque percibimos que nuestras comunicaciones son inescindiblemente  y crecientemente autobiográficas, decantadas desde nuestro "lugar en el mundo": El área metropolitana de Buenos Aires, en la Banda Occidental del Río de la Plata, frisando los sesenta y tres años de edad.

Dicho de otro modo lo que compartimos es el "estado actual" de las impresiones o pareceres elaborados por nuestro "holon", que estimamos, son parecidas, mas diferentes a anteriores estados de nuestro holon y obviamente diferentes, que lo que podamos generar, en los estadios posteriores de nuestra parábola vital, si es que ello es posible.

Encuadrándonos entre las personas sensibilizadas por el acontecer de lo que nos rodea, no podemos permanecer ajenos al "Bicentenario Argentino".

Con particular interés, seguimos las crónicas y documentos producidos en el Primer Centenario Argentino.

Teníamos expectativas previas  con este bicentenario, habida cuenta que el mismo, prácticamente coincide con los tramos finales de lo que se conoce eufemísticamente como nuestra etapa, en la franja de la "población económicamente activa"(PEA).

No quisiéramos, dejar de dar nuestro testimonio con motivo de estas celebraciones, que como no podía ser de otro modo, estan atravesadas por la permanente "lucha la preeminencia" que caracteriza a todos los agrupamientos humanos.

Decíamos mas arriba, que tal vez en función de las expectativas que nos generada el entonces futuro bicentenario, habíamos abrevado información sobre el Centenario. Así, recordamos haber leído trabajos, concebidos a modo de homenaje al Centenario, como la "Didáctica", de Leopoldo Lugones, o "Blasón de Plata" de Ricardo Rojas. Vamos notando que esta aconteciendo lo mismo con el Bicentenario.

Y ahora como entonces, cada uno, hará su aporte desde sus respectivas concepciones del mundo.

Antes de continuar, y haciendo explicito que intentamos compartir- con todas las limitaciones propias adicionadas a las del lenguaje escrito - una suerte de cavilación que se basa en consideraciones sobre el acontecer argentino transcurrido desde 1910 hasta este verano austral de 2010.

Antes de continuar, queremos dejar en claro, que no soslayamos los condicionamientos que ese acontecer, guarda tanto con las etapas previas, a la llegada a los colonizadores y conquistadores españoles a lo que luego constituiría el patrimonio territorial de la Argentina como Estado- nación; así como con las etapas (cuya continuidad es innegable) posteriores a esos arribos, hasta llegar a los festejos del Primer Centenario Argentino.

Dicho en otras palabras: aunque enfaticemos en el siglo precedente, no desconocemos que ese fragmento temporario del acontecer, esta inserto en el flujo o fluencia vital, que en estas latitudes ( como en cualesquiera)  viene de tiempos remotos.

Hecha esta salvedad, comencemos por manifestar que, desde la perspectiva del tiempo transcurrido por nuestra parábola existencial hay una suerte de vínculo directo con aquel Primer Centenario: Nuestro abuelos transitaban entonces  por su primera infancia. Estaban vivos nuestros bisabuelos y nuestros tatarabuelos. Ambos estaban en sus etapas, que hoy llamaríamos "económicamente activas". Y esto vale tanto para los que estaban viviendo en estas tierras, con influencias que denotaban ancestros precolombinos; para los que tenían ancestros traídos compulsivamente del África; como de los que provenían de la corrientes migratorias provenientes de Europa y Cercano Oriente, las que se habían acrecentado exponencialmente, en las cuatro décadas precedentes al Centenario.

También se incluyen a los abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, que ese mismo proceso migratorio, había de traer a estas tierras, pero que aun permanecían en sus sitios de origen sea en Europa o en jurisdicción del entonces Imperio Otomano.

En nuestra infancia y adolescencia, hemos llegado a conocer personajes o efectos de los festejos formales del Centenario. Así, nos queda el recuerdo de Don Eduardo Lambierto Tomé, fallecido muy provecto  en los 90, que contaba con orgullo, haber sido arbitro deportivo, de la "maratón”, corrida dando  cuarenta y dos vueltas en el actual Campo Argentino de Polo de Palermo , entonces perteneciente a la Sociedad Sportiva Argentina, capitaneada por el Barón Antonio de Marchi, yerno del General Roca. Lambierto no recordaba esos datos, pero si que la maratón había sido ganada por Dorando Petro, un italiano que había sido descalificado en la "maratón" de las olimpiadas de Londres de 1908, por haber sido ayudado en los metros finales.

Muchos años después, vimos es una colección de la revista "Atlántida", que se editaba en Buenos Aires, los ejemplares de los Festejos del Centenario. Allí estaban las fotos de esa maratón y obviamente de otros eventos.

Recuerdo haber visto en otro sitio, las fotos de la delegación de la marina de guerra del imperio de Japón. Recordamos el detalle de los botellones de vidrio con que llevaban agua, para prevenir cualquier enfermedad.

Hasta mediados de los sesenta, al lado del actual Campo Argentino de Polo, donde hay un supermercado y enfrente donde se ha erigido un templo islámico, había unos grandes galpones. En ellos habían funcionado las exposiciones; entre ellas las relacionadas al Congreso Sudamericano de Ferrocarriles. Todo indica que allí se hicieron parte de los festejos.  Así un Congreso Científico Internacional, que tuvo entre sus animadores a Jorge Newbery y al "Perito" Francisco Pascasio Moreno. Todavía se puede ver una edificación de esa época, en el recinto del actual Regimiento de Patricios: Se trata del Pabellón del Correo Argentino, en la exposición del Centenario. Afortunadamente en fecha más o menos reciente, se adoptaron las medidas para preservarlo como Patrimonio histórico.

Se suele asociar los Festejos del Centenario a la visita de la Infanta Isabel, o al accidente ferroviario de Alpatacal, donde murieron cadetes militares chilenos, que iban o venían a participar del fastuoso desfile realizado en Buenos aires.

Conjeturamos que ese despliegue, debe haber despertado muchas vocaciones militares, entre ellas la del adolescente alumno, del Colegio Internacional de Olivos, Juan Domingo Perón, dado que al año siguiente ingresaría al colegio Militar.

Dado que el orden de los factores no altera el producto, vale recordar que dos años antes el Congreso sancionó una ley aprobando el programa de los festejos. Esa maratón de la que  mencionamos, era componente de una "Olimpiada sudamericana". El uso del termino olímpico, puso muy enojado al creador del movimiento Barón Pierre de Coubertin, que era celoso custodio del movimiento que había iniciado en 1894, con el concurso del argentino Benjamin Zubiaur.

César Viale, testigo de los festejos, fue un autor que escribió crónicas muy interesantes de la época. Fungía como secretario privado del  Jefe de Policía, y desde esa función, nos da un indicio de otras situaciones que eran parte de la Argentina del Centenario. Cuenta  Viale en una de sus crónicas, el alivio que sintieron cuando la Infanta, estaba de nuevo a bordo del buque que la llevaría de regreso a España. Parece que la preocupación obsesiva eran los atentados que podrían perpetrar los "ácratas anarquistas " como se lo denominaba por parte del sector dirigente, a la ideología de algunos de los obreros inmigrantes europeos, que habían llegado a estas tierras con sus culturas respectivas. Debe recordarse que desde 1904, al influjo de esas ideas, se había elegido a Alfredo Palacios, como el primer diputado socialista de América.

En la búsqueda de una imagen que transmita, lo que simbolizaba el Centenario, para el grupo dirigente de la época, hay una fotografía muy  reveladora (Por suerte hay mucho testimonio fotográfico y algo de cinematográfico).

Se trata de una foto de un grupo de militares (mayoritariamente generales y coroneles) que con todos sus entorchados desfilaron a caballo, ante autoridades y la multitud congregada en la Plaza de Mayo y adyacencias.

Este grupo, representaba a quienes habían participado  en las batallas de Pavón y Cepeda; en la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay de Solano López; en las campañas al Sur y al Chaco, para ocupar las tierras en que resistían aun los aborígenes desde la llegada de los españoles, y en las cruentas batallas que en la ciudad de Buenos Aires y alrededores, decidieron la federalización de la ciudad. La dirigencia de la época y sus seguidores, consideraba que estaban honrando a héroes. Estos veteranos militares, eran hijos que quienes habían derrocado a Rosas y nietos de quienes habían realizado las guerras de la Independencia y contra el Brasil. Todas esas creencias venían siendo inculcadas a través del sistema educativo, puesto en marcha a partir de la ley 1420 de 1884, impulsada por Sarmiento, por el Previo Congreso Pedagógico Sudamericano. Roca, aunque excluido de los festejos (se había  auto exiliado en París) durante los festejos, era el alma mater de lo que se festejaba. Lucio V. Mansilla en su ancianidad, transitaba casi como un desconocido, en medio de la multitud que festejaba eufórica, eso que reflejaban muchas publicaciones, entre ellas la titulada "Argentina y sus Grandezas", escrita por el español- valenciano Vicente Blasco Ibáñez.

El Centenario, estaba inserto en lo que se conocería como la "Belle Epoque". Argentina se había insertado en el esquema imperial donde Gran Bretaña era la potencia rectora. La masonería acompañaba ese proceso.

Con la positiva "resaca del Centenario", las Argentinas (la formal que victoreaba a los veteranos jinetes) y las otras (Tal vez reflejadas por la literatura de los Roberto J. Payro), se aprestarían a procesar, primero la ley Sáenz Peña (de sufragio secreto, obligatorio y universal), y el comienzo de la Gran Guerra (que en nuestras ópticas actuales, no fue percibida por el sector hegemónico argentino, como el fin de un tiempo).

Héctor Sandler, un político destacado en la década del setenta, y sostenedor de las ideas del americano Henry  George (el del georgismo), nos comentó que junto con la ley electoral y como parte de un esquema homogéneo, Sáenz Peña presento una ley impositiva para impulsar el georgismo en la Argentina. Los intereses encaramados en el Parlamento, no votaron esa ley. (Agregamos tampoco votaron con posterioridad los proyectos de ley impulsados por el doctor Alfredo Hudson, para hacer una geografía política distinta de la Argentina, aprovechando que la parte del territorio, fuera de la jurisdicción provincial: los llamados territorios nacionales, que no estaban provincializados, como habría de ocurrir a partir de la década del 50).

Con la inercia del Centenario, advino Yrigoyen a su primera presidencia. Ello implicaba un desplazamiento de quienes habían usufructuado de los poderes públicos formales, particularmente desde 1880, que resistieron, reteniendo muchas posiciones, el advenimiento del yrigoyenismo. Ya eran tiempos de la Revolución bolchevique rusa y del surgimiento de los fascismos europeos, que atento la "globalización " de entonces tuvieron rápidas replicas locales. Impensadas convergencias, alentaron la ruptura del estado de derecho, que en 1930, implico el derrocamiento del gobierno de Yrigoyen. No es un detalle menor que el poder judicial, que había sobrevivido en su composición a la irrupción del Yrigoyenismo, convalidara el golpe de estado (También lo haría con la revolución militar de junio de 1943).Un dato, poco conocido: José Figueroa Alcorta, el presidente que presidió los festejos del Centenario, seria presidente de la Suprema Corte de Justicia, luego del golpe de estado de 1930.

Comentábamos que ya para 1910, se destacaba el liderazgo de Hipólito Yrigoyen, que  había asomado en la revolución de 1890.También estaban "en carrera", otros tres protagonistas menores de la Revolución del Parque: José Félix Uriburu, Agustín P. Justo y Marcelo de T. de Alvear(Uno de los fundadores del Club Gimnasia y Esgrima en 1880). Justo, un peculiar líder en medio de las fracturas del estado de Derecho, habría de ser el referente del fragmento que va desde 1930 hasta el verano austral de 1943, cuando falleció en plenitud de su liderazgo, preparándose para ser presidente seudo constitucional en el periodo 1944 - 1950.

En 1934, la celebración del Congreso Eucarístico Internacional, convalidado por Justo, que había sido elegido en 1932, presidente, previa proscripción del radicalismo yrigoyenista, marca la recuperación de posiciones por parte de la Iglesia Católica, que había visto reducida sus atribuciones, sobre todo por la influencia del roquismo, aunque había generado una no tan sorda resistencia, que se puede hoy día constatar, viendo las iglesias y colegios católicos, costeados por mujeres católicas como clara respuesta, hoy percibida, a la medidas adoptadas por Roca como la secularización de los cementerios y la ley de matrimonio civil( El proyecto de divorcio, fue bloqueado por los senadores de las provincias tradicionales).  1934,  marca el ocaso de la influencia masónica  en el país. Nueve años después, en diciembre de 1943, se confirmaría el impulso de 1934, al establecerse la obligatoriedad de la enseñanza de la religión católica en las escuelas publicas(Es poco conocido que semanas antes, el gobierno militar había suspendido la vigencia de la ley 1420, la base de la secularización impulsada por la masonería para desplazar la influencia de lo  que Alberdi denominaba "el coloniaje trisecular español)

 

Habiendo nacido a mediados de 1947, en la bonaerense Ensenada de Barragán, va de suyo que, los primeros años en que se forjan las personalidades básicas, lo hicimos en el marco de la etapa argentina que se inaugura en Junio de 1943 y se corta abruptamente en setiembre de 1955. Y así como en algún modo captamos las vivencias de nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, y sus coetáneos con relación al Centenario, podemos  abrevar vivencias propias de la segunda mitad del siglo sobre el que estamos haciendo las presentes disquisiciones. Por ello a partir de aquí las vivencias se irán entremezclando desordenadamente con los estudios y lecturas.

Este periodo- un innegable "divorcio de aguas" para las actuales generaciones argentinas- tiene al menos en nuestra óptica, tres eventos legitimadores de lo que se puso en marcha a partir de Junio de 1943: La jornada del 17 de Octubre de 1945; las elecciones de Febrero de 1946, y la reforma constitucional finalizada en 11 de marzo de 1949.

 Aunque no abunden los análisis imparciales del periodo, somos recurrentes en sugerir la lectura de dos libros: "Emancipación Económica Americana" de Warren, de 1948, y " Historia de la Ingeniería Argentina", de Vaquer, de 1968, aunque finalizado  en 1962. En ambas obras y por distintas motivaciones, hay abundante información de tipo estadístico, que permite columbrar, las voluntades de apoyo a esa época que se fueron verificando luego de Septiembre de 1955. Parecería faltar un análisis comparativo de los Censos Nacionales de 1935, 1947 y 1960, así como del Censo Industrial de 1954, para profundizar en los datos consignados en los dos libros mencionados.

Nuestros primeros recuerdos se remontan a unas fiestas patronales, apreciamos que eran las del 24 de setiembre de 1951, cuando llegaba transportada en un vehículo militar la imagen de la virgen de la Merced.  Recordamos el trauma generado por el fallecimiento de Evita, y los niños pugnando por llevar el luto. Nuestro progenitor, era muy remiso a ello, dada su condición de socialista (Por ello algún vecino lo motejaba de "contrera").

Vimos y oímos de muy cerca, las acciones militares de Septiembre de 1955, alrededor de la Base de Río Santiago. Soldados apostados en la esquina de nuestra casa fusil en mano. El cañón haciendo disparos. La evacuación de la población civil. Luego el patrullaje militar de las calles. El vivac del Ejército en el Corralón Municipal. El "toque de queda". Los que callaban, y los que a voz en cuello se proclamaban "democráticos" (nuestro progenitor entre ellos).

Luego, el 9 de Junio de 1956, veíamos a lo lejos los aviones de la Aviación Naval ametrallando las instalaciones del Regimiento 7 de Infantería de la Plata. Y al año siguiente, la Infantería de Marina, llevando a los obreros de la Destilería YPF a punta de bayoneta desde sus casas, para trabajar obligatoriamente y como si fueran soldados.

Teníamos casi 13 años para el Sesquicentenario de la Revolución de Mayo. Gobernaba el primer presidente electo, en elecciones donde el peronismo estaba proscripto, de la misma manera que lo había estado para las elecciones de convencionales constituyentes de 1957, destinada a convalidar, la derogación  por un bando militar de la Constitución Nacional legitima reformada en 1949. Toda una aberración institucional, que en forma poco transparente y casi disimulada, recién blanqueó la Convención Nacional Constituyente de 1994.

Cabe recordar, y no es un dato menor para abordar los desencuentros que llegan a este bicentenario, que con el golpe de estado de 1955(que como los demás golpes, siempre tuvo significativos contingentes de civiles que los apoyaron), se rompió la continuidad del Poder Judicial, que databa de la instalación de Mitre en la Presidencia de la Nación en Buenos Aires, hacia 1862, luego de Pavón. Lo mismo ocurriría en Marzo de 1976.

Decíamos que en 1960 teníamos casi 13 años, cuando vivenciamos los Fastos del Sesquicentenario. Con el paso del tiempo, recordamos que en esa ocasión, así como en el Centenario había aprestos para los atentados anarquistas, aquí los aprestos  eran para los atentados de los peronistas. Empero se hizo toda una gran celebración formal, incluyendo un majestuoso desfile en la Avenida del Libertador. Esos festejos se recuerdan, por la forma que la delegación israelí a los mismos, se llevo de regreso al criminal nazi Adolf Eichmann.

Bastó que el presidente Frondizi, posibilitara(probablemente en cumplimiento del pacto, que hizo que los votos del peronismo lo llevaran a la presidencia) para que fuera derrocado y se amañara una maniobra institucional, que llevara al peculiar gobierno de facto de José María Guido, que llevaría a otra elección donde el peronismo seria nuevamente proscrito, y se eligiera aun con esa precariedad institucional, a Arturo Illia como presidente, el que seria a su vez derrocado, luego que en las elecciones de 1965,el peronismo, evidenciara que conservaba el favor de las mayorías. Ínterin durante la gestión de Illia, se había prohibido el regreso de Perón, que debió retornar a su exilio desde Río de Janeiro.

Cabe recordar que la inercia de bonanza económica, no se detuvo automáticamente con el golpe de estado de 1955, sino que se mantuvo al menos por casi dos décadas más. Tal vez pueda conjeturarse que esa relativa bonanza, atenuó, la intensidad de las irregularidades institucionales. Ínterin el mundo había entrado a pleno en la llamada "guerra fría" y por los efectos de la "Revolución castrista", se empezaron a sentir las consecuencias en la Argentina del conflicto. Por eso en el golpe de estado de junio de 1966, se confundían expresiones antiperonistas con anticomunistas.

La consecuente "Noche de los bastones largos", fue un emblema de la ruptura- en el marco de la guerra fría- entre los antiperonistas aliados con los Estados Unidos y los antiperonistas alineados con el bloque soviético. Y una de las derivaciones fue que algunos de este bloque desplazado, dejaran de ser antiperonistas y se sumaran al peronismo.

Las turbulencias de la lucha permanente por la preminencia en tierras argentinas, hace que muchas veces se soslayen en los análisis, las condicionantes del acontecer de las sucesivas potencias rectoras del orbe.

Así el regreso, y el fallecimiento en ejercicio de la presidencia, de Perón, atenuaron los efectos de la ruptura de la estabilidad del patrón oro, de la crisis ambiental  convalidada por el Congreso de Estocolmo de 1972,  y la crisis de los países petroleros de la OPEP en 1973.

La misma turbulencia del periodo constitucional 1973/76, torna casi uniforme los periodos de facto transcurridos entre junio de 1966 y Octubre de 1983. Está demostrado y hasta legalmente reconocido, que las sevicias a los disidentes, no comenzaron el 24 de marzo de 1976, sino hacia fines de 1974.

Asimismo las políticas económicas puestas en marcha, en abril, de 1976, habían sido intentadas implementar durante en gobierno constitucional derrocando, mediante el recordado "rodrigazo"de junio de 1975.

Nuevamente la traumática guerra del Atlántico sur, preñada de ilegitimidad a pesar de la nobleza de su causa y del heroísmo de los combatientes, así como la recuperación de la democracia, a ella vinculada, obnubiló la crisis de la deuda externa que se produjo en 1982.

En 1983, se publicó el trabajo de Oscar Altimir, sobre la pobreza en América Latina. Con esa metodología y con los resultados del Censo Nacional argentino de 1980, el gobierno constitucional, publicó en 1987, el informe "La Pobreza en la Argentina", que certifica, como se hacia sentir el efecto de las políticas publicas que se habían aplicado desde Septiembre de 1955, y que devinieron en que toda la estructura productiva significativa, quedara en manos directa o indirectamente de las denominadas empresas trasnacionales. Resulta llamativo que a la fecha, subsista el régimen de tratamiento al capital extranjero aprobado en 1980(repetimos 1980).

Hay dos datos estructurales, que encuentran a los habitantes de la Republica Argentina, al comienzo del año del bicentenario. Uno local, cual es la vigencia del estado de derecho, estable desde el 10 de diciembre de 1983.El otro dato mas global, pero no menos impactante es la irrupción de las denominadas Tecnologías de la Información y la comunicación(TICs).Cuarenta millones de teléfonos celulares funcionando en el marco de la plenitud de un estado de derecho( con su división cuatripartita de poderes, con autonomías, provinciales, municipales y universitarias; con cupo femenino en los partidos políticos, con representación de minorías al interior de los mismos), generan una sinergia, que no se termina de asimilar, por parte de estructuras mentales, formadas por esquemas conceptuales, mas ligados a las baterías conceptuales de la física clásica( Laplace, Descastes ,Newton) que a los paradigmas emergentes de la "nueva física".

La ratificación por el Parlamento Argentino, en el verano austral de 1984, de la Convención Interamericana de Derechos Humanos; la ratificación del Tratado de Paz e Integración con Chile, ese año, y previo plebiscito; la firma del Decreto de Desmonopolización Económica, en 1987, propuesto al presidente Alfonsín, por el Ministro Terragno; las Leyes de Reforma del Estado y de Emergencia Económica, el Decreto de Desregulación Económica. y el Acta de ReafirmaciónFederal, de Lujan de 1990, todos bajo la presidencia de Menem;  y los Decretos de desregulación de las Telecomunicaciones, suscriptos por el presidente de La Rua. Todas esas normas, son testimonios (aunque haya otras que consoliden las mismas), de un cambio de reglas de juego, en gran parte ligada al fin de la Guerra fría, eufemismo que denotaba la implosión del llamado "socialismo real".

Sin solución de continuidad a partir de diciembre de 1983, el Parlamento Argentino, fue ratificando y por ende incorporando al ordenamiento jurídico argentino, toda la normativa que se iba generando promovida por el ahora denominado grupo de los 8(en trance de ampliación). A veces hacer un listado de estas convenciones resulta sorprendente.

Reforzando esa línea, cabe recordar que a partir de la Reforma constitucional de 1994., cuyas consecuencias se proyectan nítidamente a nuestro presente, dieron a estos tratados ratificados por el Congreso, jerarquía superior a las leyes comunes.

Sin soslayar otros aportes creemos que el Decreto de 2006, que reglamenta la ley de Defensa que estaba sin reglamentar desde su sanción en 1988, es un testimonio del sesgo que se ha impreso a las gestiones del Poder Ejecutivo Nacional desde mayo de 2003. Al finalizar 2009, con llamativa celeridad el Parlamento ratificó el Tratado de Maipú, suscripto semanas antes por las presidentas de Chile y Argentina. Se trata de un dato estructural, tal vez de mas implicancias que la promocionada ley de medios audiovisuales con que el Parlamento Nacional derogó la norma jurídica de facto que la precedía.

Los dos tratados mencionados con Chile, así como la ratificación en 1995, por el Parlamento de la Convención de las Naciones unidas sobre los Derechos del Mar de 1982, generan un nuevo marco para la proyección argentina en un mundo aceleradamente globalizado

Y así como el Centenario encontró inmerso al mundo y a la Argentina en una "pax británica", que habría de comenzar a resquebrajarse con la Gran Guerra iniciada en 1914; así,  la Argentina del Bicentenario, se encuentra inmersa en el mundo asimétricamente globalizado, y monitoreado por el Grupo de los 8 en trance de ampliación. Con la firma del documento de Washington del 20 de noviembre de 2008, el Poder Ejecutivo Nacional  argentino ha pasado a integrarse a la estrategia del Grupo de los 20, para abordar la crisis financiera desatada a mediados de ese año, con epicentro en Wall Street.

El Grupo de los 20, sigue las pautas que va generando el grupo de los 8, y ello se proyecta al sistema de las Naciones Unidas, el que finalizada la "guerra fría", pasa a tener plenitud en lo que hace a los contenidos de su Carta de 1945; contenidos mas aplicables en la actualidad, que durante el período devenido entre 1949 y 1989.

El bicentenario encuentra al estado - nación Argentina, enmarcado en los contenidos que el G - 8 ampliado, documentados  en su ultima reunión de L'Aquila en julio de 2009.

En comunicaciones anteriores hemos señalado que esa es la referencia tanto para la adscripción acrítica como para la crítica, como para el rechazo de plano.

De todos modos el paradigma de las "sociedades de bajo carbono", reconoce que la crisis triple y entrelazada a nivel ambiental, alimentaria y energética, insinuada por la Conferencia de 1972, y pronunciamientos que la acompañaron, parece ser el paradigma que sería la referencia para transitar las primeras décadas del bicentenario argentino, insertas en una globalización que será inequitativa y por ende traumática.

Asimismo así como el periodo 1910 - 2010, ha sido movilizado por hidrocarburos (sólidos al principio, líquidos y gaseosos durante el grueso del período), el que viene deber ser movilizado de otra manera.

El problema son las mentalidades que decantó ese periodo de hidrocarburos baratos. Todo un dato estructural.

Preñados de nuestra subjetividad, apostamos a todo lo que sea desconcentrado y heterogéneo, para mayor ductilidad y flexibilidad, a fin de dar respuestas circunstanciadas y locales a los desafíos que presenta la triple crisis alimentaria, energética y ambiental.

Persuadidos de la inviabilidad de las propuestas omnicomprensivas, creemos en las respuestas localizadas generadas por un cultivo permanente de la individualidad conciente de cada persona.

Atento, lo limitado de todo emprendimiento monográfico, como la presente comunicación, sostenemos desde nuestras intensas vivencias, estas alternativas signadas por la creatividad, la desconcentración, la descentralización y la participación responsable y genuina.

Hemos creído encontrar un testimonio de esas variantes, en una posibilidad que nos muestran las Tics.

Actualmente, existen disponibles en Internet sitios que permite leer una parte muy  importante de los periódicos que se publica en la Argentina. Con un formato homogéneo estos medios, tiene una sección que normalmente denominan "regionales".

Allí se consigna el quehacer considerado relevante, en cada uno de los asentamientos, que integran al área influencia del respectivo medio.

Abrevando en esos contenidos uno se percata de la variabilidad de situaciones. Y frente  a esa variabilidad, la que  es susceptible de ser microregionalizada por los circuitos postales establecidos en 1975, uno puede pergeñar alternativas que pivoteen en las cuarenta mil escuelas primarias y secundarias que se dispersan por esos casi dos mil  circuitos postales. Y puede imaginar soluciones generadas a través de la sinergia de cada escuela  mediante su respectiva cooperadora escolar, interaccionando con las entidades de bien publico de su respetivo entorno, así como el respectivo municipio.

Sea pues nuestra esperanzada cavilación en los inicios del Bicentenario de la Patria Argentina, una patria que  en nutricio caldero de sus diversidades culturales y étnicas sigue siendo un proyecto  sugestivo de vida en común.

 

Terminada de redactar el 10 de enero de 2010