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AREA METROPOLITANA DE BUENOS AIRES

(UN ESBOZO ACTUALIZADO AL 22 DE MARZO DE 2007)

( Dado a publicidad el 13 de diciembre de 2010)

 

¿Cual es la capacidad de incidencia de los poderes públicos sobre la sinergia que generan las alrededor de catorce millones de personas que viven en el Área Metropolitana de Buenos Aires?

En mi manera de abordar la realidad a esta altura de mi parábola existencial, se me hace que esta pregunta es un buen disparador, para realizar un esbozo para considerar que conjunto de políticas publicas podrían considerarse para contribuir a la elevación de la calidad de vida de semejante agrupamiento humano que concentra gran parte del enriquecimiento y del empobrecimiento del país.

En el plano de los conceptos no debieran descartarse aportes del pasado sobre esta cuestión que ya resultaba preocupante en la Presidencia de Roque Sáenz Peña, cuando quería anexar al partido de Avellaneda al Distrito Federal.

Está vigente la ley nacional de Obras Sanitarias de 1949(con reglamentaciones actualizadas) y hasta ahora ha sido inconducente para evitar la contaminación hídrica.

Las orientaciones del Esquema Director del año 69 para el área metropolitana, gestadas desde la experiencia CONADE en el penúltimo gobierno de Facto, suelen reaparecer en cuanto estudio se venga efectuando sobre el particular.

El Mercado Central, cuyo potencial sigue desaprovechado, para contribuir a la baja de precio de los consumos masivos de productos perecederos, obedece a un Decreto de 1963, que presupone estudios previos.

Los Trabajos del Conamba, a partir de 1987, han sido un hito en el relevamiento de la cuestión, que incluso han sido llevadas al foro mundial llamado “Metrópolis”, cuyos antecedente obran en algun archivo del Ministerio del Interior.

Quizás el estado del arte de la cuestión lo constituyan los estudios sobre la cuenca del Riachuelo  - Matanza realizados por la Universidad Nacional de Lanús y que culminan en la reciente sanción de la ley nacional que crea la Autoridad de Cuenca .

De esta enunciación no exhaustiva y a vuela pluma, no puedo dejar de citar que en su momento me llamaron la atención: 1) la advertencia de Aurelio Compareid en 1978, acerca de que el Área metropolitana se inundaría en gran parte debido al derretimiento de los hielos antárticos(lo que hoy se conoce como cambio climático global); 2) La idea de proyecto “Neptuno” del ingeniero Horacio Atgelt, de 1965, sobre construir un “polder” estilo Holandés sobre el Río de la Plata, y 3) la propuesta actualizada por el Ingeniero Cotta en la época de Saleño, para construir el “canal Periférico metropolitano”.

Resumiendo que propuestas de tipo técnico hay muchas (La de la Conamba fue resumida en el documento llamado “Proyecto90”, reitero que en las mas actualizadas hay vestigios de las anteriores).

Muchas de estas propuestas, como la de crear una “Provincia del Río de La Plata”, de Smart, Azzareto y Laura, fueron hechas fuera del marco del estado de Derecho y/o con un sesgo tecnocrático, que menoscaba, la realidad política concreta del Área. Además el país todavía no ha terminado de asumir los cambios emergentes de la Reforma constitucional de 1994, donde se ha consagrado la autonomía municipal, la provincial y la universitaria, así como la autonomía de la ciudad de Buenos Aires.

Tampoco han escaseado los documentos firmados entre las autoridades nacionales, provinciales y municipales involucradas en el área

Pero yendo a las “efectividades conducentes”, y comenzando a insinuar alguna respuesta posible a la pregunta que inicia esta comunicación, se me hace, recordando la experiencia de la planificación francesa-planificación que no debiera soslayarse se hace sobre un país institucionalmente unitario y no federal como la Argentina- que debe principiarse por INTENSIFICAR las instancias de coordinación existentes y crearlas allí donde no existieren. Digo intensificar, porque no debe caerse en el error, que uno “descubrió la rueda” en el tema. Las alternativas técnicas sobreabunban así como escasea la voluntad política para materializarlas.

Terminamos de hacer una recorrida por razones culturales por el Área. Esas vivencias tan recientes, ratifican nuestra convicción que la manera más efectiva de encauzar voluntades hacia objetivos comunes es a través de las escuelas primarias y secundarias, las entidades de bien público de primer grado y los Municipios. El AMBA, podrá ser homogéneo a nivel “plan libro” o en asépticos gabinetes de consultoría, pero en el contacto directo, es un océano de diversidad. Y la escala mas humana es la del barrio o villa. Cada partido y aun cada barrio de la ciudad de Buenos Aires, reproduce los esquemas de periferia - centro. La convivencia entre abundancias y carencias es permanente.

Se me hace que hay un abismo entre los gabinetes de estudio y la realidad de los barrios. Y de allí colegimos que las medidas de coordinación, de sensibilización, requieren más que inversiones en obras públicas, en algo parecido a lo que se llama “animación sociocultural”.En cada escuela, en cada entidad de bien público, en cada “delegación municipal”. Pero para penetrar en esta fluencia vital, en el marco del estado de derecho hay una sola puerta de entrada: los municipios.

Y cuando nos referimos a los municipios no nos referimos a ninguna abstracción, a los municipios tan cual son, con su capital humano, capital legitimado por el voto popular, mas allá de las descalificaciones prejuiciosas de ciertos cenáculos intelectuales.

Los traumáticos procesos de globalización/mundialización por los que atravesamos, encuentran su alternativa o neutralización en el fortalecimiento de los gobiernos locales (Tal vez fueron pioneros nuestros Alejandro Korn Villafañe y Saúl Taborda con sus utopías de la “Republica Representativa Municipal” y “El Federalismo comunalista”, respectivamente).

Yendo al terreno de las propuestas concretas pienso que todas las iniciativas, estudios o proyectos de cualquier envergadura a encarar en el área, requieren una previa sensibilización de los componentes de los poderes públicos municipales y luego o simultáneamente de los docentes y los directivos de las entidades de bien publico de primer grado, incluida las organizaciones del culto de cualquier confesión (explícitamente tengo reserva con todo tipo de federación proclives a la burocratización).

Para ello hay varias instancias disponibles, pero me parece que pudiera empezarse por el Instituto Federal de Asuntos Municipales que funciona en el Ministerio del Interior. En ese mismo ámbito funciona una escuela de dirigentes, que en este caso podrían funcionar e combinación y luego podrían sumarse (aunque tengo algunas reservas al respecto. (El Instituto Nacional de la Administración Publica y su homologo provincial).

Mi experiencia en el servicio publico, me ha persuadido de “la optimización creativa de lo existente”, de la necesidad de “institucionalizar la realidad”. No existen las alternativas “base cero “o “ex nihilo”. En ese sentido y ya saliendo de la propuesta concreta de sensibilización canalizada por el Instituto Federal de Asuntos Municipales, se me hace que, al estilo brasilero,  procedería elaborar un documento, con un titulo tentativo de “directiva de política publica para el AMBA”, y aplicarla o en las áreas existentes, tipo Mercado Central, Coordinación ecológica, Autoridad de la cuenca Matanza- riachuelo y demás áreas pero siempre en contacto con los Municipios y dando participaron a las Universidades publicas y privadas asentadas en el área.

Buenos Aires, 22/03/2007 7:33:54

Lic. Alfredo Armando Aguirre