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SANTORAL CATOLICO DEL 29 DE MARZO: BEATO RAMON LULL

 

Por Alfredo Armando Aguirre

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Las agendas y los almanaques, al menos en esta Banda Occidental del Río de La Plata, nos recuerdan que en el santoral católico, el día 29 de marzo se recuerda al Beato Raimundo Lulio, que es la castellanización del catalán Ramón Lull.

Este peculiar polígrafo medieval nació en la Isla de Mallorca en 1232 y la mayoría de sus biógrafos estima que falleció en 1315, aunque se duda del lugar del deceso.

Muchas veces la biografía de Lull toma sesgo de leyenda. Vinculado a la nobleza catalana, sintió el “llamado” a la predica de las verdades católicas, y se consagró a su tarea apologética el resto de su parábola terrenal. Toda su producción escrita –se tienen registrados a la fecha alrededor de 250 obras- había sido escrita por inspiración divina, según confiesa en su autobiografía. Como en su época no existía la imprenta de tipos móviles, Lull viajero infatigable por la cuenca del Mediterráneo y mas allá, solía escribir una obra en cada sitio donde permanecía. Ello se verifica por los originales que se conservan en diversos sitios europeos. La clave de su apologética era demostrar que los argumentos del cristianismo (su vida es previa a la Reforma) eran lo suficientemente validos para demostrar la superioridad del cristianismo frente a musulmanes, judíos y tártaros. En esa dirección promovió la formación de monasterios donde se enseñara árabe y él mismo, se formó durante aproximadamente nueve años con un esclavo árabe, ya que en ese entonces, las familias adineradas también tomaban esclavos como educadores. Este hecho, ultrapasa lo anecdótico, dado que con la perspectiva del tiempo, es dable comprobar que Lull, alimentó conceptualmente su prédica con elementos conceptuales típicamente árabes como los “sufies”, muy emparentados cono los “sefirots” judíos.

En su tarea apologética, demostró una creatividad inusual, apelando a distintos medios. Por ejemplo, su obra esta escrita en catalán medieval, en una época en que los predicadores y pensadores cristianos escribían casi todos en latín. Así Lull es considerado el padre de la lengua catalana y su obra “Blanquerna”, es considerada algo así como equivalente al Quijote, a “Las Lusíadas”, o “La Divina Comedia”.Son muchas las características distintivas aun dentro del pensamiento católico de su época. Así en lugar de considerar que había dos potencias superiores del alma (inteligencia y voluntad), él le agregaba una tercera: la voluntad. Ese eso modo se podía” conocer, querer y recordar a Dios).A las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales, se agregaba dos: La paciencia y la piedad; y a los siete pecados capitales, también les adicionaba dos: la falsedad y la inconstancia.

Algunas de sus obras eran breves, otras voluminosas. Algunas estaban escritas en prosa otras en verso. Entre las voluminosas se destacan “El arvre des Sciences” y el “Ars Magna”, aunque de estas hay varias versiones.

Últimamente por estas latitudes, es fácil encontrar, su versión castellana  “Ascenso y descenso del entendimiento humano”, obra breve fechada en Montpelier en 1304.

Si mencionamos al “Arvre” y al “Ars”, es porque estas dos obras representas dos vías conceptuales diferentes para las expresiones apologéticas de Lull.

En el Ars Magna”, se puede verificar lo que se llamo el “arte combinatoria” de Lull. A efectos aclaratorios, vale consignar que el termino “arte, en la producción luliana tiene connotaciones que ultrapasan lo estético. Dicho arte combinatorio culminaba en un ingenioso aparato compuesto por tres círculos paralelos unidos por un hilo, y en cada circulo había letras, colores, y formas geométricas (cuadrados y triángulos), a los que se agregaba obviamente la forma circular. Haciendo girar los círculos, las distintas superposiciones conducían al encuentro con la verdad que para Lull era Dios. Dios se expresaba a través de la combinación de lo que el denominaba las nueve “emperatrices”. A saber: Bondad, Grandeza, Duración, Poder, Sabiduría, Voluntad, Verdad, Virtud y Gloria.

Lull ya era muy conocido entre los estudiosos de la filosofía medieval y era frecuente encontrarlo citado por grandes pensadores posteriores a el, incluso para criticarlo. Además- lo consignamos mas arriba - hay un aura de leyenda acerca del Lull “alquimista”. Y en este punto hasta se le atribuye haber sido inventor de las bebidas alcohólicas destiladas.

Pero fue con motivo de la irrupción masiva de la computación, donde los sempiternos buscadores de precedentes, se encontraron con que el ingenio de los círculos superpuestos unidos por un hilo, constituían, hasta que no se encuentre otro procedente más remoto, el primer intento de computadora.

En el sitio francés  http://lulle.free.fr/

a mas de encontrar mucha información sobre el Beato, hay un vínculo canadiense donde se puede comprobar hasta que punto es traducible al moderno lenguaje informático el arte combinatoria luliano.

En su tarea apologética, Lull, encontró fervorosos seguidores y enconados opositores. Aun después de muerto fue juzgado por la Inquisición, y luego seria reivindicado por el Vaticano. En la actualidad esta a consideración de la Santa Sede , una petición para declarar al Beato Ramón Lull, como “Patrono de la Informática”, petición a la que adherimos enfáticamente.

Sea uno o una católico, creyente de otros cultos, agnóstico o ateo, la obra de este Ramón Lull, incorporada al santoral católico para el día 29 de marzo, merece ser leída. Pueden los eventuales lectores llevarse agradables sorpresas.