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“2006: ARGENTINA SIN PETROLEO”

 

Por Alfredo Armando Aguirre

 

Publicado en el diario “La Reforma”, de General Pico, Provincia de La Pampa, Argentina, el 27 de Abril de 1992.

 

 

Suele suceder, que a veces se realizan anuncios, que pese a tener significativa trascendencia, no encuentran en eco adecuado en los medios de comunicación. Tal el caso, de la nueva estimación que se ha hecho de las reservas petrolíferas y gasíferas del país. En fecha relativamente reciente, a pedido del gobierno argentino, una consultora realizó una estimación de dichas reservas. Los cálculos, estiman que a los actuales niveles de consumo, quedarían (14) años de reservas de petróleo, y treinta (30) años de reservas gasíferas.

Según los entendidos los cálculos resultaron por lo menos un 30 % inferior a estimaciones previas.

Es decir que a mas tardar en el año 2006, Argentina, de no encontrar nuevas reservas, se quedará sin petróleo. Esta es una clara invitación, a comenzar a replantearse de manera inmediata, el perfil energético del país. Al respecto, ha de tenerse en cuenta que el petróleo motoriza actualmente, una parte importante del sistema productivo nacional.

Sin soslayar el impacto ambiental que los hidrocarburos realizan. Motores de combustión interna mediante; esbozar un nuevo perfil energético argentino pasa necesariamente por dos grandes líneas conceptuales: la optimización del empleo de los hidrocarburos existentes; y la diversificación de las fuentes energéticas.

Si, de ahora en mas, el consumo de hidrocarburos fuese más racional es posible que se pudiera extender los plazos determinados para el agotamiento de los mismos. Las formas de conservación de la energía son múltiples. El petróleo debiera emplearse en aquellos rubros donde resulta irreemplazable en término de costos. Así, la petroquímica aparece como el sector prioritario.

De allí salen los fertilizantes y los materiales plásticos: Vale recordar que los fertilizantes se origina en los hidrocarburos gaseosos y son indispensables para mantener el nivel de las cosechas.

Los plásticos, originados en el petróleo, debieran ser orientados hacia los productos durables, relegando paulatinamente los productos descartables.

La reconversión del consumo de los hidrocarburos líquidos debe apuntar hacia el transporte y el sector energético. Esto se vincula con el concepto de diversificación de las fuentes energéticas, sin embargo antes de adentrarnos en este concepto vale consignar las dificultades de reconversión que representa el sector transportes dada la complejidad de su estructura. Resulta difícil imaginar un reemplazo más o menos inmediato de los camiones, los ómnibus y los automóviles. Técnicamente, el ferrocarril y el barco podrían suplir en gran parte al automotor. Mas los intereses creados por la industria automotriz existen y son poderosos.

El subsector mas difícil para reemplazar el empleo de hidrocarburos líquidos es el de la navegación.En el caso del transporte automotor la generalización incipiente del gas natural comprimido (GNC) posterga la cuestión pero no la elude.

Conocidas desde décadas atrás las limitaciones petroleras del país, están estudiadas y en parte realizadas, otras alternativas energéticas. Ello es particularmente cierto en el campo de la energía hidroeléctrica. Durante mucho tiempo se tuvo a la energía generada por las caídas de agua, previamente embalsada, como una suerte de panacea. En esa orientación se erigieron grandes represas e el mundo y en el país. Recientemente han proliferado argumentaciones ecologistas, en el sentido que las grandes represas deterioran el medio ambiente. Atento a ello se sugiere la proliferación de micro represas.

En Argentina ( en algunos casos conjuntamente con países limítrofes) se han construido represas como: Embalse Río Tercero, Los Molinos, Escaba,  Cadillal, Florentino Ameghino,  Cabra Corral, Carrizal, Los Nihuiles, Los Reyunos,  Chocón - Cerros Colorados,  Alicurá, Río Grande, Salto Grande, etc.

Como grandes proyectos hidroeléctricos pendientes restan: Paraná Medio, Río Santa Cruz, en alguna medida Bermejo, Corpus, Garabí, y Roncador.

La concreción de estos proyectos daría respuesta a parte de las demandas futuras de energía, pero está pendiente le estudio del impacto ambiental que se realicen al respecto.

Entra las otras fuentes energéticas conocidas: nuclear. La biomasa, la solar, la eólica, y la tracción a sangre animal.

La energía atómica, no es de aceptación generalizada, dando dudas en su seguridad. Los accidentes de Three Miles (Estados Unidos) y  Chernobyl (ex Unión Soviética), dan pie a los objetores de este tipo de energía.

La energía proveniente de biomasa, parece ser la más diversificada: residuos orgánicos, deposiciones humanas y general, cereales, camalotes, etc. La energía solar no requiere demasiadas explicaciones y la energía eólica aumenta sus posibilidades conforme la intensidad de los vientos existentes.

La tracción a sangre animal, con posibilidades específicas en el transporte y en el trabajo agrícola, amplia sus capacidades conforme a mejoramientos energéticos y a nuevos materiales.

Afortunadamente, el desarrollo científico- tecnológico de las últimas décadas ha ido preparando una amplia batería de soluciones sea en el campo de la optimización de la energía, como de las fuentes alternativas de la misma.

En función de la configuración geográfica argentina, puede arriesgarse la hipótesis que hay respuestas energéticas diversificadas para cada zona o región del país.

Atento a que esta reconversión energética, se da en un contexto institucional de transferencia a los particulares de actividades otrora desempeñadas por el estado, será la actividad privada en sus múltiples manifestaciones, la que habrá de encarar descentralizada y creativamente, los nuevos desafíos energéticos. (Terminado de redactar el 8 de abril de 1992)

Publicado en el diario “La Reforma”, de General Pico, Provincia de La Pampa, Argentina, el 27de Abril de 1992.